viernes, 6 de septiembre de 2013

Capítulo 2

Se retira enfadada, no le gusta que la gente le diga lo que tiene que hacer, y mucho menos una panda de listos que se creen lo suficientemente poderosos como para engañar a un pueblo de muertos.
Y la verdad, capaces son, porque más de medio pueblo teme de ellos.
Todos los demás temen de los 'especiales'.
Y ella, es una de ellos.
Son pocos, familias poderosas con unos dones que los mismos poderosos quieren poseer, pero pocos especiales resultan ser listos.
Sagrados. Fuertes. Poderosos. Peligrosos. Temidos. Abandonados. Pocos. Enfadadizos. Inconscientes.
Así son, y Ainhoa puede llegar a ser todo ello, excepto sagrada y poderosa, tiene uno de los dones más débiles y además de ello, los poderosos ya asesinaron a su padre por una "infracción de ley". Eso es por lo menos lo que decían, pues nunca se supo detalles del asesinato de su padre de un día a otro. Un muchacho experimentado, un chico que junto a otros pocos tuvo la mala suerte de crecer junto a los vivos en el pueblo más cercano.
Ainhoa ha llegado a pensar que su abuelo mismo, desaparecido cuando asesinaron a su padre, podría haber muerto si su padre resultaba ser un vivo.
Y ella misma ha sacado varias conclusiones que podrían tratarse sobre la "infracción".
La primera que se reveló ante ellos, ya que él era un hombre con mucho carácter, un hombre como ella lo es ahora, inconformista. Pero en esas situaciones el castigo es la tortura, y nadie torturado muere, tienen el cuidado de que no muera para que recuerde lo que ha ocurrido.
La segunda, en cambio, es muy fuerte, pues un don no se puede utilizar con alguien de mayor nivel que tú, y mi padre tenía un gran nivel, el nueve para arriba, y no creo que él mismo fuera tan iluso como para hacer recordar algo falso a alguien, ¿no? Es estúpido.
Por último también ha pensado en otra razón más, la cual es muy pero que muy loca: tener un hijo vivo. Ella es hija única. Siempre lo fue y siempre lo será. Pero no está muy segura.
Y con lo salvaje que podía llegar a ser él, podría haber sido cualquiera de las otras locuras que las leyes castigan con la muerte instantánea.
-Ainhoa, tía, espera. -quien llega jadeante a ella es Irati, la plasta de su vecina.
Es muy guapa, con un pelo larguísimo y dorado, lleno de ondas, con esa piel clara que casi todos los muertos que tienen, pero la de ella suave y perfecta, con esos ojos completamente azules, del color que destaca entre la niebla.
Nadie ha estado con ella, pues tiene un don muy poderoso al que todos temen: la electricidad.
Es privilegiada pero a la vez no, pues el consejo la ayuda a cambio de una electricidad que ella transmite, pero al mismo tiempo tiene el permiso de practicar sin multas ni errores, pero digamos que no es muy controladora en transmitir esa electricidad cuerpo a cuerpo.
La gente tiene tanto miedo de las vecinas que nadie se acerca directamente al barrio.
Ainhoa es más sencilla en físico pero más difícil en carácter.
Ainhoa es morena, con el pelo casi negro, la piel dorada, algo un poco más raro entre los muertos, los Olvidados para ser más exactos, con los ojos de un precioso color miel, todo el mundo dice que se parece mucho a su padre física y mentalmente, por eso nadie se acerca a ella.
-¿Sabes quién se ha presentado voluntario para la expedición de los vivos? -pregunta rápidamente Irati.
Ainhoa la mira molesta, ella se ha presentado para la expedición al lugar donde su padre vivió durante un buen tiempo.
-¡Hay, chica! -exclama Irati. -Pues mira, son Perrito y su prima la Viva.
Perrito y la Viva eran primas, con dones, como ellos, con dos poderes desconocidos, opuestos y poderosos del que nadie sabía. El verdadero nombre de Perrito era Enara, una chica bastante parecida a todos los poderosos que le hacía unos cuantos años les ayudaba en varias cositas, y como siempre les seguía como un perrito, y de ahí el mote Perrito. Tiene el pelo rubio oscuro, la piel clara y los ojos castaños. La Viva era una chica que parecía que estaba viva por cómo pensaba y por cómo era. Sensible, valiente a pesar parecer miedica, tierna, dulce, alegre, simpática y amable, todo lo que los poderosos NO eran, su verdadero nombre es Nerea. Tiene el pelo castaño con reflejos dorados, algo muy raro en los Olvidados, la piel morena, también raro en los Olvidados, en sí en los muertos mismos, y los ojos castaños. Tan distintas y tan iguales como decían los ancianos, a la vida y a la muerte.
-Lo más divertido es que las han elegido, ¿y sabes quiénes más van?
-¿Quiénes? -pregunta arisca.
-Elías el gilipollas, Omar el hijo de uno de los poderosos, Valeria la pija y chula que solo piensa en ella, Leo con su perro ciego, Fabio el listo tan idiota ese y tú.
Ainhoa no sabe qué decir, ¡menudo el grupo que le ha tocado! ¿Por qué tuvo que ofrecerse?
Además están Perrito y la Viva...

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