sábado, 14 de septiembre de 2013

Capítulo 5

Querido hijo:
Me gustaría balacearte en cualquiera de los columpios, pero estoy lejos para eso, y no me gustaría que tú vinieras a Daemón nunca.
Supongo que tu madre, tu nuevo padre, tus abuelos y tus tíos estarán ocultando mis cartas, por cualquier cosa, y buscando la manera de encontrarme para por fin alejarme de tu vida, pero yo no pienso hacerlo, y si llegas a leer estas cartas, (tu madre es aficionada a quemarlas), que sepas que te quiero y no hay momento en que piense en ti, hijo.
No sabes cuánto me fastidia no poder jugar al fútbol contigo, echar unas canastas y llevarte al zoo para ver los animales de todos tipos: leones, tigres, elefantes, jirafas, delfines...
Te hecho tanto de menos... y espero que tú alguna vez llegues a entenderme, espero que para ti esto no sea solamente una maldita carta que el capullo de tu padre desaparecido te ha enviado, (por esa razón es por la que firmo como Álvaro y no con mi verdadero nombre, ese era el nombre de mi padre, tu abuelo que me hizo lo mismo).
No me respondas para hacerme más preguntas, solamente lee mis palabras y piensa sobre lo que te hablo, hijo: libertad.
Eso es lo que yo conseguiré, sea lo que sea que tenga que perder para ello, perdería hasta mi familiar más cercano por solo conseguir el significado de esa palabra, la que perdí cuando vine a Daemón, y la que tú perderás si alguna vez exploras.
Hay veces, Daniel, en las que hay que elegir entre la familia y lo que eres, hay algunos a los que es obligatorio elegir lo que son, esa es la razón por la que te dejé a ti solo, junto a Lara, tu madre, la mejor mujer que en mi vida he conocido.
Eres la luz de mi vida, por así decirlo, y sé que suena cursi, pero uno cuando es padre y tiene una mujer a la que quiere se da cuenta de qué es la verdadera felicidad, esa felicidad sois tú, Daniel, y tu madre Lara.
Lo que quiero contarte es que deseo que seas feliz sin nadie que le juzge, ya que hay mucha gente así, y seguro que encuentras una chica que te haga sentir en cuerpo y alma, algo de lo que nosotros, los Olvidados no podemos disfrutar.
Cuando estas cartas salgan a la luz mis actos serán reflejados en ello, y mientras que eso pase quiero que cuides a tu madre, pues eres el pequeño hombrecito de la casa.
Me da igual lo que mis vecinos digan, entre ellos el gran petardo de Carlos, al que todo el mundo le llama Carlitos.
Dicen que los sueños nunca se cumplen. Yo en cambio he estado rodeado de gente viva. Y sé que se cumplen. Solo hay que poner un poco de empeño en ello. Y mi mayor sueño es juntarme con vosotros después de acabar con los poderosos.
Los tres juntos, como en los viejos tiempos, como siempre tuvo que ser.
No tengo miedo de la verdad, más bien, me siento impaciente. Seguramente mañana comience a reunir personas que quieran la rebelión.
Estoy ansioso para que llegue mañana, y no puedo dormir.
Sí, los Olvidados dormimos, pero no es como los humanos. Vosotros dormís para estar fuertes, para poder seguir, para que vuestra energía se reponga.
Los Olvidados dormimos por dos solas razones, con dos solas metas. Puesto que nosotros siempre tenemos la misma cantidad de energía y que parecemos humanos, el primero es para despistaros y que penséis que nosotros también lo somos. Y la segunda, porque nosotros estamos muertos, pero tenemos unas propiedades no se dónde que hace que las heridas que nos abrimos se curen, pero para eso necesitamos estar en reposo.
Y para eso dormimos, para aparentar humanos y curarnos.
Pero vosotros dormís sin más, sabéis cuándo tenéis que dormir y lo hacéis sin ningún esfuerzo, mientras que nosotros tenemos que usar el fuego, encender unas velas alrededor nuestro, esa es la manera que tenemos de dormir. Encima, nuestras velas se pueden cronometrar para dormir un tiempo justo, y lo hacemos. Lo ajustamos el tiempo que necesitemos.
Lo que para vosotros es un despertador, para nosotros son las velas nocturnas.
Supongo que pensarás que somos muy raros, pues mira, yo usaría otra palabra, porque lo que somos es fascinantes, no hay otro ser igual que nosotros.
Ni vampiros, ni licántropos, ni brujas, ni hadas. Nada.
Espero que tengas lindos sueños a esta hora, supongo que será muy tarde para ti, me alegro de que tú puedas tener una vida pacífica. Aquella vida pacífica que tu padre nunca pudo tener.
No espero noticias tuyas, no me escribas. No quiero que lo hagas, de lo contrario nos descubrirían, y hay una regla estricta de que los Olvidados solo pueden tener hijos Olvidados, puede ser con mujeres humanas u Olvidadas, pero obligatoriamente tienen que ser Olvidados, y tú no lo eres.
Espero con ansias el mañana.
Ya te escribiré, hijo.
Te quiere.
Papá.

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