martes, 8 de octubre de 2013

Capítulo 13

Normalmente, cuando te metes en un gran lío, intentas huir por completo, pero esta vez, no es un gran lío, es el más gordísimo de los líos, en el que si los descubren, los matarán, y eso será si todo sale bien... porque si las cosas se tuercen...
Julián, despreocupado por su verdadero físico, corre hacia la entrada, en la que nadie le ve, además de una pequeña ancianita, a la que por desgracia, siendo tal y como es, la saluda.
Y es que Elías no la ha jodido solo una vez, dejando escapar a Omar, si no que además, ha tenido que saludar a la ancianita, estar raro ante la reunión del verdadero Paco y encontrarse con Dolores, quien le ha dado un beso en la mejilla pensando que era Julián.
Pero eso, por ahora, ha pasado por largo, en lo único que piensa es que la ha liado gorda, y ni se imagina en el estado en el que ha metido a sus compañeros.

Margarita, se oculta por las esquinas, esperando a que los guardias, los poderosos y demás que estén en el ayuntamiento pasen y que no la vean.
Aunque, en realidad no se trata de otro que Carlos, un amigo de Elías, más bien, el único amigo del muchacho, quien tiene un don extraordinario de poder transformar a quien quiera incluso a sí mismo en todo lo que quiera.
-¡Pero usted que coño hace aquí! -chilla una voz desde su espalda.
Es Abraham, y trae a la verdadera Margarita de la mano.
-¡No me jodas que obligaste a Carlos a hacer esto! ¡De lo contrario lo meterías en un gran lío! ¡Y como mi nieto se las tenga que pasar buenas por tu culpa, Margarita, no solo este pobre va a morir! ¡Tú también! Y no por los poderosos, si no por mí.
-¿Te quieres callar de una puta vez? -responde Margarita, (Carlos), con furia ante los gritos de Abraham.
-¡Carlitos! -exclama su abuelo al reconocerlo por su manera de hablar.

Irati Verdadera sube a la sala de electricidad, donde se encuentra Irati Impostora, y se encuentra con la muchacha con las manos en la masa, buscando un lugar perdido, pero que todavía se está cargando por su cuenta.
-¿Pero qué narices...? -exclama Irati Verdadera.
Irati Impostora, quien en realidad es quien falta, Ainhoa, se asusta y se queda en el mismo estado de shock en el que se acaba de quedar Omar en la puerta.
Ahora, acaba de liarla gorda.

Carlos ha vuelto a ser Carlos y tiene de la mano a su abuelo, quien tiene de la mano a la verdadera Margarita, tan débil que ni siquiera se da cuenta de lo que está pasando a su alrededor.
-¿Pero cómo narices se te ocurre meterte aquí haciéndote pasar por Margarita por los pasillos como si nada?
Carlos calla, otro sermón de su abuelo, el único familiar que le queda de todos los que murieron en la rebelión hace años, justo en el momento en el que él nació Olvidado.
-¿Qué pensabas hacer, eh, Carlos? ¡Has tenido suerte de que te haya encontrado yo y no uno de los poderosos! ¡Esa es su casa, insensato!
Carlos sigue callado, y su abuelo para esperando respuestas. Pero la única respuesta que le llega es un zumbido de la voz de la anciana que tiene de la mano.
-¡Y piensas seguir así! ¡Callado sin decir nada!
-No.
-¡Pues entonces dime!
Carlos no sabe qué decir, tiene la primera opción, decir la verdad y arriesgarse de que Elías y Ainhoa terminen en la cárcel, presos y listos para su muerte, o mentir, y tener el riesgo que corren su amigo y la chica que peor le cae del mundo, pero esta vez, en la piel de él mismo y de su abuelo, a quien va a meter en toda la historia.
Carlos no sabe qué hacer, solo tiene en cabeza mentir y hacer prometer a su abuelo que no dirá nada ni siquiera cuando le pillen, si lo hacen.
-Tú y yo somos como Perrito, Viva y Margarita. Ellas a la única persona que tienen es a su abuela, y yo a la única persona que tengo es a ti. He estado pensando y me he puesto en su piel, en la piel de las dos, y creo que si esto me pasara a mí, me volvería loco y haría todo tipo de locuras.
-Pero eso no nos pasa ni a ti ni a mí, y no nos va a pasar, esto se queda olvidado, ¿vale? pero hay que matar a Margarita sí o sí, porque, si no, el pelo se nos caerá a los dos.
En ese mismo momento, pasa alguien por su lado, y se les queda mirando, no es otro que Julián, el más poderoso entre los poderosos.

Ainhoa en el cuerpo de Irati, calla, Irati también calla, y Omar sigue en estado de shock.
-¿Quién eres? ¿Qué quieres? -pregunta Irati.
-Te diré quien soy. -responde Ainhoa.- Pero este no es el lugar ni el momento, y entiendo que lo tengas que saber, pero yo también necesito saber cosas y...
Un ruido de sartén extraña a las dos muchachas mientras que hablan, todo lo demás, pasa muy rápido.
Irati se gira y otro sartenazo le da, cayendo al suelo, y una vela de la Sanación es programada, Julián Impostor, (Elías), coge a Irati Impostora, (Ainhoa), y los dos, saltan por la ventana cayendo en los arbustos que se encuentran en frente, y sin ser vistos, por suerte, más que por unos ojos castaños de una dulce chica que iba paseando por ahí: Viva.

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