domingo, 20 de octubre de 2013

Capítulo 16

Querido hijo,
Dolores me ha vuelto a pillar en el ayuntamiento, pero, como siempre, me ha amenazado con el cobarde de Abraham a su lado y se ha ido corriendo.
Tener esta vida es dura, pero posible.
Recuerdo aquella frase que Margarita nos recuerda siempre antes de dormirnos: 'si nuestras heridas se pueden curar, cualquiera que sea, que se nos haga notar, nada más que la libertad marca nuestras almas'.
Es una gran mujer, y cada día me cae mejor. Siempre viene adonde los más ¿'idiotas'?
La verdad, no sé se ese sería el mejor concepto para referirse a mí mismo, pero ya sabes, una cosa es ser realista y otra optimista.
Realista es llamarme pringado a mí mismo, pues estoy entre los pringados, pero optimista es pensar que ganaremos esta guerra y que pronto, tú y yo, nos podamos encontrar.
Hoy ha aparecido una niña nueva, que la verdad, no se ha llevado muy bien con las demás. Ella es tan sincera, y tiene una cara de angelito...
Y, con tan solo ocho años, es incluso más madura que Peste, (¿te había comentado que Peste era muy maduro y que la gente también se metía con él llamándolo Papá o Papi?)
Y es que la verdad, los más jóvenes parecen los más maduros, y los más mayores, los más infantiles, sobre todo con el cuento de los apodos.
Y es que tenemos tanto tiempo libre y tanto aburrimiento, que incluso ahora, han empezado a haber peleas, pero no cualquier tipo de peleas, más bien unas peleas fuertes y sangrientas. Tú no veas cuánta Sangre han derramado hoy los dos chulitos.
Por si fuera poco, no se sabe la cantidad exacta, ya que la Sangre Olvidada es negra, como nuestras lágrimas, y eso hace que con tanta oscuridad y tanta niebla que no sé cómo se filtra por las paredes, las cosas sean menos visibles.
Para los humanos, vivir en un lugar como este sería imposible, nosotros, nos hemos adaptado a ellos, vamos un paso adelante, por así decirlo.
Hacernos daño y luego Sanación. Eso es lo único triste que nos queda.
Triste, ¿verdad?
La esperanza, en cambio, a algunos, como a mí, por ejemplo, nos salva de la locura de hacerse daño a sí mismo.
No sé si eso será importante entre vosotros.
No creo.
Yo ya no me acuerdo, pero sí que tengo algo que me dice que siempre hay algo para hacer en los momentos más duros. Aquí pegas a tíos el doble de fuertes que tú y dejas todo el suelo negro.
¿Sabes la gracia?
Vuestra sangre se termina, la nuestra no, por lo que no paramos de sufrir en todo el momento mientras que vosotros podéis cerrar los ojos para terminar.
No sé siquiera por qué te cuento estas cosas, mis penas, algo que a nadie le importa, algo que a nadie le interesa, pero se ha vuelto costumbre a hablar de mí, mientras que tú sigues callado, sin responderme ni siquiera que no te vuelva a enviar las cartas.
Y el silencio aquí no duele, más bien, se convierte en esperanza y en algo mejor que pegar a personas.
Y no soy el único.
Hoy Peste me ha hablado de su familia en la Tierra de Luz.
Me ha hablado de su madre, me ha hablado de su padre y de todos sus hermanos. Es el primero de toda su familia que hace Olvidado. Y espera ser el último. Es un gran tipo que no espera nada malo de los demás, y que no quiere que sus desgracias sean también vividas por otras personas, y mucho menos si los conoce y le importa.
Dice que seguramente Susy no le echará de menos. Es su hermana mayor. En realidad se llama Susana. No sé cuántos años tiene que tener, pero, desde luego, se alegró mucho cuando supo que su hermano no se haría con su habitación, la más grande de todas.
En cambio, Frida... es su otra hermana. La pequeña de los tres. Debe de ser un amor. Está enferma y Peste era el único que conseguía que se pusiera de buen humor. Tiene que estar pasándolo muy mal. En mi opinión, (algo que no le he dicho ni por asomo a Peste), ¿no te parece Frida un nombre feo? A mí me suena muy brusco.
También me ha hablado de su madre y del cabrón de su padre. Esas han sido sus palabras. Debe de ser que su padre abandonó a su madre por otra mujer, dejándola sola con tres hijos, una enferma y Peste... bueno, ya sabes lo de Peste.
Cuando se enteró de lo que era, fingió su suicidio y se vino a Daemón.
Fue entonces cuando lo conocí, porque, si te soy sincero, yo me vine bastante antes, y como volvía a la Tierra de Luz, (la llamo así porque así es como se refiere a él Peste), y vigilaba la salud de su familia hasta mudarme aquí definitivamente.
Entonces, por lo menos, su familia se encontraba bien.
Yo fui quien le dio esperanza y razones por las que luchar por la libertad. Ya que, por si fuera poco, ahora, los poderosos, pretenden ponernos unas cosas para saber lo que estamos haciendo en el momento y con quien.
Es ridículo y horroroso, porque nos tratan como objetos.
Margarita me mira.
Ha sido la niña.
¿Sabes? Ve el futuro, ese es su don, y me acaba de ver escribiendo esto, pero, al fin y al cabo, ambas saben que no pararé de escribir este tipo de cosas, quizá cada tres Sanaciones o así, pero bueno, escribiré, porque ambas saben que esta es mi esperanza y mi razón para luchar contra la libertad. Pero a Margarita le parece mal. Muy mal.
Escríbeme pronto,
te quiere,
Papá.

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