miércoles, 4 de diciembre de 2013

Capítulo 28

Mira un rectángulo blanco, llamado página, (ya que en la biblioteca han habido palabras parecidas), y Ainhoa no sabe qué hacer.
Mira a Nerea, quien imita a Alba, trazando líneas y círculos de miles de colores mientras que Valeria las arranca de la pequeña mesita redonda.
Mira furiosa a Nerea, la cual la responde con unos ojitos de cordero indefenso.
-¿Cómo es posible que la irritante de tu prima tenga tantos admiradores y yo, una chica mucho más guapa, ni uno?
Ainhoa se ríe.
-¿No es obvio? ¿Por qué no te miras en el espejo? Perdona, que no puedes.
-Supongo que eso sería la respuesta. -dice Nerea.
-¡Es que la es!
-Perdona, pero ninguna de vosotras tiene ningún chico.
-¡Como si nos importara!
-¿Es que acaso no tenéis mejor tema por el que discutir? -entra Elías.
-¡Cállate!
-Ni ganas de obedecerte, Pequeña Bruja-Niñata.
-Tranquilos que no es para tanto... -empieza Nerea.
-¡Lo que es para tanto es que ningún chico me persiga! -exclama Valeria.
Todos se callan durante unos momentos y entran Leo y Omar, el primero con su perro negro de gran mata de pelo y el segundo con las manos en los bolsillos.
-¿Qué pasa? -pregunta el primero dulcemente.
-A mí me parece muy bonito que chicos persigan a Enara, me alegro por ella. -comenta Nerea.
-¿A Enara? Acaso las flores negras... -empieza Omar.
-Sí, son de Rafa. -responde rápida Valeria.
-¿Quién es Rafa? -preguntan Elías, Leo y Nerea a la vez.
-El hombre que nos trajo y del cual perro, cagó en la alfombra del vehículo, y luego, Omar, se cayó encima del regalito. Por lo cual el chico, se vengó del perro, tirándole esas cosas ovaladas del reino de frío. -explica Ainhoa, burlona.
-Vamos, nevera. -traduce Elías.
-¿Por eso estuvo gritando tanto tiempo como si le estarán torturando y llorando como un loco? ¿Sabes en el lío en el que nos has metido? Pero claro, eres el hijo de Julián y puedes hacer lo que te plazca, ¿verdad? -dice Fabio entrando furioso en el salón.
Omar se va a su habitación, enfadado, ese es un tema delicado, bien para todos, pues Omar no es como su padre, por mala suerte, todos se empeñan en decirle que lo es.
Lo peor es que nadie lo comprende.
-Acabas de joder la marrana... -comenta Valeria.
Eso extraña a Ainhoa, Valeria jamás ha mostrado apoyo a alguien, pero puede que muy en el fondo no sea una chica tan mala.
-Tú no hables que acabas de mostrar que hay que atarte con cuerdas.
-¿Me estás llamando...? -empieza Valeria, pero no termina, se va corriendo indignada.
-¿Algo más Lengua de Oro? -ironiza Elías.
-Que no te pases de listo, que soy mayor que tú y sé más sobre la vida, eres demasiado listillo y vas de guay, yo que tú frenaría.
-Y yo que tú no diría que me creo guay mientras que tú eres el que más se cree eso de esta sala. -suelta Elías.
-¿Y vosotros qué miráis? ¿Acaso no sois nada si alguno de ellos falta? -pregunta Fabio, furioso con el mundo.
Ainhoa, Nerea y Leo saben perfectamente quién va a cada uno, se callan y se van.
Pero para Fabio también es difícil intentar hacer amigos o llevarse bien con la gente, es lo que se suele llamar antisocial, y es que Fabio... Es Fabio, un chico difícil.
-No todo son alegrías aquí. Pero ahí mucho menos. -murmura Nerea.

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