viernes, 6 de diciembre de 2013

Capítulo 29

Sentimos lo que ocurrió con los anteriores capítulos, incluso nosotras nos hicimos un lío terrible, así que sentimos lo sucedido. Besos. Luna y Nerea.

-¡Tengo miedo! -exclama Nerea con miedo agarrándose al gran perro negro de Leo.
-Chica, tampoco es para tanto. Esto está tan oscuro como Daemón. -responde Elías observando las pequeñas lucecitas del cielo.
-Esas preciosas farolillas no están en Daemón, y no es lo que me da miedo, en realidad lo que echo de menos es la niebla espesa. No puedo casi andar, y ahí es imposible sentir esto. -contesta Nerea.
-Y los vehículos y los ruidos horribles esos tan fuertes. Nada más y nada menos. -añade Leo.
-Y... -empieza Nerea.
-Vale, ya lo entiendo, lo entiendo.
-¿Y qué vas a hacer, Elías? -pregunta Leo.
-¿Yo?
-Sí, eres el más fuerte y valiente de nosotros, por lo que eres como nuestro líder, ¿verdad?
-¿Eso significa cuidar de vosotros dos?
-Ya lo estás haciendo. -interviene Nerea.
Elías suspira y continúa andando seguido por Nerea y el perro de Leo, este es el que cierra el grupo con miedo.
-Oye, Leo, que si quieres ya cierro yo la fila. -adivina el chico.
-No, gracias, ¿sabes? Eres más amable y simpático de lo que la gente piensa. - agradece Leo.
-Espera a que empiece a creerse el rey. -contesta Nerea dulcemente y luego se ríe. -No te enfades, es broma.
-Seguro. -responde Elías, picado y buscando la palabra para molestar a Nerea.
Andan durante unos cinco minutos, no piensan en que separarse de los demás haya sido una mala idea, pero seguro que ellos ya han llegado.
-No me gusta separarme de mi prima. -suelta Nerea cuando el silencio se hace un poco incómodo.
-Vamos, que eres una niña súper protegida y mimada de tu prima. -exclama Elías.
Nerea mira triste a Elías y este se gira, pero sabe que la chica está actuando, ya que él la conoce gracias a Carlos.
Pronto, un chico pasa en bici y se tropieza con el perro negro, quien chilla y empieza a llorar, así, el chico se cae y Leo acude corriendo a por su perro.
-¡Oye! -exclama Elías. -¿Eres gilipollas? -exclama enfadado.
-¡Leo! -exclama Nerea lanzándose a por el chico, pero Elías la coge por el brazo y la para ya que el chico ya está muy mal.
-Lo... Siento. No sabía...
-¡Pues esa no es la manera de andar!
-Tranquilo, Elías.
-¡No, Leo! ¿Cómo puede ser siendo tu perro no te pongas a chillar como un loco.
Nerea se escapa de Elías y acude a la ayuda de Leo y su perro, mientras que Elías mira al extraño que acaba de recoger su vehículo.
-Ya te compensaré, no sé cómo, pero lo intentaré y para eso no necesito más que saber dónde y cómo encontrarte.
Elías le sigue mirando mal, y se fija en él. Tiene los ojos verdes casi tapados por un pelo un poco largo, es alto y delgado. Entonces, observa cómo Nerea se levanta y le da un papercito al chico.
-Bien, puedo llevaros al veterinario y luego os llevaré a esta dirección. Me llamo Marcos.
-Yo soy Leo, él es Elías y ella Nerea.
-Encantado.
-Igualmente. -interviene Nerea.
-Más te vale cumplir lo prometido. -amenaza Elías.
-Lo haré, tranquilos.

1 comentario:

  1. Por fin he podido ponerme al día. Muchas felicitaciones, la trama está genial e interesante. Un beso enorme. Lou

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