viernes, 20 de diciembre de 2013

Capítulo 33

Corre tan rápido como puede, todavía no consigue llegar apenas.
-¿Hay alguien en casa? -pregunta una voz masculina y oscura.
-¡Ahora voy! -chilla una voz femenina y aguda por dentro de la casa.
Enara abre la puerta y observa de arriba abajo al extraño chico empapado que tiene delante. Le cierra la puerta automáticamente en la cara sin decirle siquiera nada.
-Pero... ¿Qué? -chilla extrañado el extraño.
-¿Quién era? -pregunta Leo.
-Un desconocido, fijo que uno de esos que como ayer se ha pasado a tomarnos el pelo intentando vendernos algo.
-¿Te lo ha dicho?
-¿Cerrarle la puerta en las narices no es acaso una pista? Ha sido un acto reflejo, ese chico no es buen trigo.
-Aquí se dice trigo limpio, o algo así.
-Como si eso me importara...
Leo se acerca a la puerta con una sonrisa en la cara y la abre encontrándose con una cara conocida para él, al contrario que para la rubia.
-¡Marcos! -exclama el chico.
-Hola, Leo. ¿Quién era la chica?
-¿Empezarás como Rafa?
-¿Qué Rafa?
-Lo siento, tranquilo, pasa. Y la chica es la prima de Nerea.
-No me la imaginaba así. -susurra el chico.
-Ya, normalmente escuchando las descripciones de cada prima nadie se imagina a la otra tal y como es.
Marcos suspira y pasa, esperando ver al gran perro negro que atropelló hacían cuatro días ya desde entonces.
-¿Y el perro?
-Tadeo está escondido para que otro gilipollas como tú no lo atropelle.
-¿No estaba dando una vuelta con Nere y Ainho?
-¡Joder, Princesita! ¡Ya te ha dado con los apoditos, ¿eh?
-Soy Valeria, por cierto. -saluda la chica al chico de los ojos verdes intensos que la dejan atrapada. -Y, El, se más amable con los invitados.
Valeria se va y los tres chicos se quedan solos hasta que Omar entra en la sala y saluda a Marcos amablemente. Cuando Fabio entra, el cual entra bastante seguido a Omar, lo mira com desconfianza. Hay algo en el chico que le llama la atención y desgraciadamente no sabe lo que es.
-Fabio. ¿Cómo te llamas, chico? -pregunta serio como siempre.
-El Gilipollas Qu Atropelló A Tadeo.
-¿Hoy qué es, el día de los negativos? -pregunta Nerea entrando apenada en la sala por el mal rollo que como casi siempre anda. -¡Marcos! -exclama la muchacha cuando ve al chico de los ojos verdes.
Junto a ella, entra Ainhoa con el gran Tadeo, quien ladra y mueve la cola alegremente al ver al chico que lo atropelló pero también lo salvó.
-¿Qué pasa? ¿Dónde estás Moe? -pregunta un hombre vestido de negro con una larga melena negra al que han visto recientemente bastante.
-¿Otra vez tú, Rafa? -exclama rendida Enara.
-Vamos, chica, tampoco es para tanto. Ahora, ve a recibirlo que es de mala educación decir eso. -la empuja Vale.
Rafa sonríe y Leo lleva a Tadeo y a Marcos al jardín de detrás de la casa. Elías mira a Omar y a Ainhoa.
-¿Qué? ¿No os habéis enfado nunca ni desconfiado de nadie?
-Claro, de ti. -contesta cruel Ainhoa.
-¡Cállate, Pequeña Bruja Niñata! -sonríe malvadamente Elías, a sabiendas de que la muchacha se va a enfadar mucho. Y eso ocurre.
Omar se ríe.
-¿Por qué te ríes, Omar? -pregunta Ainhoa, pero a diferencia de con Elías, no se enfada con él, se le hace imposible.
-Perdona, me da gracia que te enfades por eso, son palabras. Solo palabras.
-Las palabras pueden doler más que las acciones.
-Pero no te dejan cicatrices en el cuerpo.
-En eso tienes razón. -sonríe Ainho.
Ainhoa se va y Elías sonríe malvadamente a Omar, y este queda totalmente sorprendido.
-¿Por qué me miras así?
Elías se ríe y se va. En cambio, cuando llega al jardín, algo lo invade, viene de Marcos.
La gracia es que no sabe si es bueno o malo, y si lo supiera, ¿quién lo creería?

No hay comentarios:

Publicar un comentario