miércoles, 8 de enero de 2014

Capítulo 35

Feliz 2014 a todos y que sea el mejor que el 2013!! Besos:) Luna y Nerea.

Cierra los ojos. Vuelve a abrirlos. Parpadea. Y vuelta a empezar.
¿Cuantas veces ha repetido ya la escena? Quizá vaya por la décima vez.
Los días pasan, y las cosas parecen cada vez más duras en Daemón. No se cree que hace apenas dos semanas que esos ocho se fueron. Las cosas se han vuelto más duras.
Sale de su caseta y nota cómo todavía le duele la espalda. La Curación no se ha completado. Las palizas que les dan los poderosos se van haciendo más duras día tras día.
Atraviesa el bosque, huye como todas las mañanas del pueblo. No quiere ver sufrir a nadie más.
-¡Carlos! -alguien lo llama a tal fuerza que su corazón se ha parado.
-¡Vuelve a casa, abuelo! ¡Buscan razones para matarte!
-Lo que buscan son razones para que te unas a ellos, y mientras que quieran eso, no me matarán.
-¿Estamos hablando sobre los mismos?
Abraham se queda callado. Él tan solo es un viejo inútil que entorpece los caminos de Julián y los suyos.
-Primero eres rebelde, te quieres rebelar, pero a la hora que sabes que vas a morir, te rindes y te nos unes. Siempre es lo mismo. -murmura el hombre.
-No hagas ninguna locura hasta que yo vuelva, ¿entendido?
Pero Abraham no le ha contestado, y sigue sin hacerlo ante la dura mirada de su nieto.
-¿Me lo prometes?
-¿Vas a hacer que un viejo inútil te prometa? ¡Si no sirvo para nada!
-Para ellos sí, sirves para detener gente que sufre, como si tuvieras corazón de hielo, pero no eres más que un juguete que quieren usar para sus propósitos. Podemos irnos de aquí, abuelo.
-¿Y dejar que ellos ganen?
-¡No tienen por qué ganar! -grita una voz grave desde el fondo del bosque.
-Me has encontrado. -susurra Carlos.
-¿Qué es esto?
-Mira, sé cómo ganar a los poderosos, sé cómo se os mata, pero para ello necesitamos irnos y... Necesito unos dones y ciertos Olvidados. Su nieto es uno de ellos.
-No puede hacerlo, es tan solo un crío.
-¿Que no puedo hacer qué? Perdona pero mi especie es más fuerte, resistente e inteligente que la tuya, y esa energía que se nos carga en el poder, nos hace más poderosos.
-¡Tú no! ¡Carlos, leches!
-Mira, señor Abraham, tengo más conocimientos que tú, y me tendrás que dejar que haga prácticamente lo que me parezca correcto.
-Cuanto más viejo, más sabio.
-Cuantos más estudios, también, mi querido amigo.
Abraham abre los ojos de par en par, tanto como los hace Ainhoa, apartándose de los pensamientos.

-Los recuerdos son fuertes, ¿eh? -pregunta Omar en frente de ella.
-¿Qué haces aquí?
-Darme cuenta de que me odias, al parecer.
-Odiar es una palabra muy fuerte.
-¿Tanto como Daemón?
-Más bien como entrometido.
Omar se ríe y sale de la habitación, mientras, Ainhoa, vuelve a apoyar delicadamente su cabeza en esa pequeña y cuadrada nube blandita.
-¡Fuego! -chilla Valeria desde la cocina y Ainhoa se incorpora en seguida, corriendo a la cocina.
Cuando llega, encuentra a Enara con uno de esos botellines que Alba se deja cada día cuando se queda con cualquiera de ellos. La está apretando fuertemente, lo que hace que todo el agua salga, y parece no acabarse nunca.
-¡Aquí tienes! -exclama dejándole con fuerza el trozo de plástico en la mano de Valeria, cuando termina con el fuego.
-Eso ha sido flipante. -exclama Omar, con una sonrisa en la cara. -La heroína del botellín.
-Guárdate los chistes si no quieres terminar con el botellín en el ojo, lo cual no te recomiendo, pero tú verás. -amenaza Enara.
Todos los demás aparecen a sus espaldas y Elías sale con un palo de plástico con curvas, de un color claro, que se mete un lado en la boca y echa muchísimo aire, poniendo el otro extremo en el oído de Ainhoa.
La chica se sobresalta y se gira para darle una torta que termina pringada en una cosa roja y asquerosamente pegajosa.
-¡Asqueroso! -exclama a la vez fascinada Enara.
-Ya tienes manera de responder a Rafa, rubia. ¿Qué, pequeña y niñata bruja, te gusta?
-Me encanta. -responde y se la esparce por la cara.
-¿Cómo se llama? -pregunta Fabio.
-¡Es precioso! -exclama Nerea con su dulce voz y una cara pálida por estar enferma.
-¿La cara de Elías? -pregunta Ainhoa con un tono de asco.
-No... Lo que tiene en la cara.
-Se llama mermelada, hay de muchos tipos. Las trajo ayer Esperanza pensando que las emplearíamos mejor que los huevos. -contesta Leo, junto Tadeo.
-Si nos da cosas como estas, yo esperaría mirando por la ventana todos los asaltos que le haríamos a Rafa. -comenta Elías.
-Pues yo no pienso tocarlo.
-¡Vamos, Valeria! ¡Y que se tratara de musgo marrón! -exclama Fabio recordando la cosa más asquerosa que se ha encontrado en Daemón.
-¿Qué es el musgo marrón? Espero que no sea caca. -exclama Rafa con la cabeza asomada por una de las ventanas de la cocina.
Todos se sobresaltan.
-¿Desde cuando estás ahí? -pregunta enfadada Enara.
-Acabo de subir.
-¿Sabes que pareces uno de esos psicópatas que aparecen en las series policíacas? -pregunta Nerea, que ha descubierto aquellas en las horas que se ha quedado en casa.
-Más bien parece un loco colgado que va a terminar con la cara estampada contra la acera. -añade Enara, con cara de pocos amigos.

-¿Te has echo con su confianza? -pregunta una voz aguda de hombre.
-Es difícil hacerse si tienen a los de la ADM persiguiéndolos, señor.
-Tienes que hacerlo. ¿Cómo va su vida aquí?
-Tienen muchas visitas, eso facilita mi misión.
-No olvides protegerlos y seguir en ese papel.
-No me han descubierto desde hace diez años, señor, soy el mejor que vas a poder conocer.
-Más te vale.

Va mirando las cristaleras de una de las joyerías más bonitas del pueblo. Es famoso por sus joyas, y con el dinero de sus padres, puede llegar a hacer muchas cosas.
En ese momento, fija su vista en una de las joyas más bonitas que ha visto en su vida: una de plata con una piedra preciosa azul, de esas que tanto le gustan.
-Esa es mía. -susurra con una sonrisa de satisfacción.
Pero en ese mismo momento, cogen el collar del escaparate y lo preparan para dárselo al comprador que seguramente se lo regalará a su mujer, pero, ¡quién sabe dónde terminara la preciosa piedra azul!

-¡Irati! -chilla Dolores. -¡Niña! ¿Vas a parar de torturar electrocutando a la gente? Van a tomar sospechas y a Julián eso no le gusta.
-Pues peor para él, ¿no me dio libertad y poder por unirme a vosotros?
-Sí, pero también te lo dio por cierta información que todavía no hemos recibido, así que cuanto antes hables, más libertad y más poder tendrás, querida.
-Ahora entiendo por qué todos la llaman aprovechada.
Dolores da un grito de frustración y se dirige por el ayuntamiento gritando el nombre de su marido e intentando encontrarlo.
-Que agradable sorpresa, chica eléctrica.
-¡Aitana! -exclama Irati, sin sorpresa alguna.
En su frente, se asoma la misma Aitana que llevaba desaparecida dos semanas, quien sabe dónde, y desde luego vuelve distinta.
-¿Dónde has estado?
-En un lugar en el que he echo grandes amigos que mis futuros suegros seguro que aprecian mucho, y que estoy segura que no traicionarán.
-¿Por qué estás tan segura?
-Han echo un pacto de sangre.
Pacto de sangre, entre Olvidados y seres como estos, trata de un pacto en el que los dedos se entrelazan, y con la otra mano, se toca el pulgar del otro, haciendo una promesa. Quien la incumpla morirá desangrado.
-Vaya... Pues vete a subirle el ánimo a tu futura suegra, porque la aprovechada se ha ido furiosa en busca de tu futuro suegro. -se burla Irati de la manera en la que menos se nota.
-Ya veremos quién ríe el último. -la amenaza Aitana.
-Me encantaría verlo, chica sin don.

No hay comentarios:

Publicar un comentario