viernes, 31 de enero de 2014

Capítulo 42

Han pasado tres días y Valeria no hace nada más que entrar y salir de casa. Nadie le pide explicaciones. No hace falta que nadie se las pida, todos saben lo que hace.
Rafa les ha dejado en paz durante un momento, aunque su interés por Enara parece seguir creciendo día tras día.
Nerea ha olvidado ya tres años de su vida, y parece no recordar nada de lo de Omar. Casi fue descubierta hace dos días, cuando Federico vino a buscar a Nico.
Elías y Leo se juntan y no se separan. Junto a Tadeo forman el trío más extraño jamás visto. No pierden de vista ni al chico Heavy Metal, a Omar ni a la misma Ainhoa.
Ella se ha dedicado a no parar de pensar sobre las palabras que Leo le dijo, y además de ello, ha echo unas cuantas paraditas a la zona del árbol duplicador.
Enara y Fabio, en cambio, han cuidado de todos. Incluso de cualquier otro indeseado.
Alguien toca la puerta, y Ainhoa, siendo la más cercana, se levanta para abrirla cuando se encuentra con Fran.
¡Ya casi ni se acuerda de él!
-Hola, ¿qué tal estáis?
No ha parado de llamar a la puerta desde que se enteró de lo ocurrido, y no es que sea lo más agradable encontrarte con él cada minuto.
No para ella, desde luego.
Además, Ainhoa nota que hay otra razón por la que no para de tocar a la puerta, pero no sabe cuál de ellas puede ser.
Por su cabeza incluso ha pasado que es uno de esos que sale en la tele y que actúa tan solo para seguir vivo, porque en realidad sabe lo que ocurre.
En cambio, sabe que es un mal mentiroso y que no le gusta hacerlo. Transparente pero opaco a la vez... ¡no hay quien lo entienda!
En general, todos los humanos son incomprensibles, y Ainhoa tiene pruebas para saberlo.
Nico que no para de hacer lo mismo que Fran tocando la puerta, todas las historias sobre la familia de Sergio, las complicaciones que tiene Federico con su novia, Rafa y su insistencia ante Enara, el siempre amargado Jon, la enfadadiza sin razones Esperanza...
Y no es que los Olvidados sean más fáciles, pero por lo menos se les entiende más fácilmente por cualquier cosa que vayan a hacer.
-Bien, gracias por otra visita.
-De nada. Me preocupo por vosotros.
-Gracias.
-¡Abrid! -se escucha un grito desde abajo.
Elías y Leo se abren paso entre los dos, que chocan el uno con el otro, y Fran se queda de piedra ante la mirada perdida de Ainhoa.
-¿Qué narices hace ESE aquí? -pregunta de mala gana.
-¿Y a ti qué te importa? -contesta Elías.
Ainhoa se enfada al instante y se va corriendo a ninguna parte, solo lejos de esos dos, quienes salen afuera, y Fran... el pobre chico se queda en la puerta.
-Ni caso. Esto es una casa de locos. -dice Valeria mientras que entra en la entrada.
Fran sonríe, la suya también lo es. Sobre todo por su hermana, quien da muchas alegrías, pero también saca de quicio en muchas ocasiones.
-Oye, me iba a dar una vuelta, pero siete personas me han plantado, ¿te apuntas?
-¿Siete?
-Sí, parece ser que hoy no agrado a nadie.
Fran se ríe y asiente.
Nerea observa desde la entrada de la puerta a que se vayan, Valeria es tan solo una manera para mantener ocupado al más cotilla de la casa vecina.
Entrecierra los ojos y detrás de ella aparece Enara, con las manos sobre la cintura, con la cara que una súper-heroína pondría cuando cumpliría su misión.
-¿Dónde está Abu? -pregunta Nerea, medio asustada.
-Vendrá cuando estés durmiendo, como siempre hace, ya sabes que no le gusta llamar nuestra atención, como si lo que ella hiciera fuera malo.
-¿Y no lo es?
-Por nada de lo que los demás te digan creas que Abu es mala.
-Vale.
-Tengo que hablar contigo. -comenta Fabio, quien lleva a Omar por detrás, persiguiéndole como un perrito a su dueño.
-Nerea... ¿qué te parece si... buscas a Ainhoa?
-¿Y qué le digo?
-Llévala al bosque, no se querrá perder su casa del árbol.
-¡Entendido!
Nerea se aleja como si fuera una niña pequeña, dando saltos por todos los lados. Ha perdido exactamente tres años de memoria en tan solo unos días, dejándola en una edad mental de doce.
-Es preocupante lo que le pasa, era común que estos tipos de cosas ocurriesen en las rebeliones, cuando la gente no tenía suficiente para la curación.
-¿Estás diciendo que Nerea, la chica que habla con las paredes, nos está advirtiendo que nos preparemos para una rebelión de Olvidados? -pregunta Omar incrédulo, luego mira a Enara y añade. -Lo siento.
-Tranquilo.
-La gracia es que en la última rebelión se dieron cuenta de que solo se advertían rebeliones de la tierra, de gente cercana a este pueblo.
-¿Puedo hacerte una pregunta, Fabio? -pregunta Enara con una sonrisa forzada.
-Dime.
-¿Por qué mierda te guardas siempre este tipo de cosas y nos enteramos nosotros en el último momento?
-Algunos creen que soy el enemigo. -contesta Omar antes de que Fabio abra la boca y le da la razón con una expresión de duda a la vez que lo señala a él.
-¿Y en qué bando estás, pequeño poderoso?
-En el vuestro, obviamente.
-Carlos confía en Elías, Nerea confía en Carlos, yo confío en Nerea. Creo que voy a tener que creerlos a ellos hasta que me des una buena muestra de que no nos traicionarás.
-Bien, os dejo, entonces.
Omar se rasca la cabeza y se va. Nadie lo conoce tan bien como él mismo, y si alguien pudiera leerle los sentimientos en ese momento, se daría cuenta de las dudas que corren por ese pelirrojo.
Tiene la oportunidad de traicionar a los poderosos o a los rebeldes. O incluso a los dos...
¿Pero cuál es la buena respuesta?
No quiere saber nada. Incluso si desapareciera nadie se daría cuenta porque nadie le quiere. Su padre solo lo tiene como el único heredero de su ancestral poder, su madre como la manera perfecta para que ella y su mejor amiga sean parientes, y Hermenegildo... no, él jamás dejaría que le hicieran daño, pero, en cambio, le ha dejado ir.
Sale por la puerta y camina hacia ninguna parte, con la esperanza de que su mente se despeje y encuentre otra manera de entretenerse.
Y así, como por arte de magia, como siempre suele ocurrir cuando está perdido, aparece su tío delante de él, con su barba cortada, su pelo castaño rapado, su piel blanca y sus ojos oscuros.
-Hola. -lo saluda con una sonrisa.
-No me engañas, Omar, así que no sonrías.
-¿Eres como esa especie de hadas madrinas que aparecen en las pelis?
-¡Qué estupidez! Para empezar, no soy mujer. Para seguir, son películas, las hadas madrinas no existen...
-¿Y nosotros sí?
-Somos secretos, nadie nos conoce, sobrino.
-Termina con la tercera, anda, que esta discusión lo único que hará es que tenga todavía más ganas de tirarme por un acantilado.
-Gracias. La tercera es que dónde has visto eso.
-Nuestros vecinos tienen una niña pequeña, Alba.
-¡Perfecto! ¡No olvides su nombre, Omar! Si quieres sobrevivir, al menos, jamás olvides ese nombre, por más que quieras, olvídate de ti mismo, pero no de esa niña.
-Pero...
-Nada de peros, ahora me voy.
-¿Por qué cada vez que apareces, vienes para darme más dudas y tener ganas de arañarme la cara? -pregunta furioso, pero para entonces, su tío ha desaparecido.
Alba... un nombre para no olvidar... ¡vaya chasco con las pistas de mierda!

2 comentarios:

  1. ¡Hola Nerea! He viasto en el blog que seguirás tú como administradora. ¿La novela seguirá publicándose? Ha decir verdad me tiene enganchada. El capi tiene bastante diálogo y sin embargo no aburre está genial escrito así que felicitaciones. ¡Vaya duda con la niña Alba! Jajaja. espero el próximo y como siempre muy buen capi. Un besote a las dos.

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  2. ¡Hola, Lou! Siento contestarte tarde, pero sí seguiré publicando por mí misma y me alegra mucho que te haya gustado, gracias por todo. Y sí, mucha duda con Albita jajaja:)
    Un enorme beso para ti de parte de las dos

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