viernes, 21 de febrero de 2014

Capítulo 48

Es una de esas de la capa cubierta de arriba abajo, pero hay ciertos aspectos en ella en la que se fija para hacerse una idea.
Un mechón negro como el carbón cae por fuera de la capa y unos ojos verdes como la hierba que están pisando se asoma por él.
Sus ojos dan realmente miedo, pues brillan a pesar de estar cubiertas de arriba abajo, y no puede ver más de ella más que su pequeña altura.
No es una niña, tendrá más o menos su edad, eso le calcula por la edad y lo que intuye por sí sola, pero desde luego la conoce.
-¿Quién eres?
-¡Ja! ¡Típica pregunta de siempre! ¿Es que a los débiles no se os ocurre nada más? -exclama, y añade con voz de ñoña como si estuviera imitando- ¿Quién eres?
La chica se pone erguida y Ainhoa la imita, no le gusta la situación, huele tensión en el aire, algo que no es muy normal, por lo que o está soñando o tiene un día muy raro.
-¿A qué esperas? -pregunta Ainhoa tras unos segundos de silencio incómodo.
-A alguna frase digna de antes de morir.
-Yo a más humildad, pues no sabes lo que haces.
La chica estalla en una carcajada y de su boca sale humo negro que va formando otras figuras como la suya, cuando se terminan de construir, la chica todavía sigue riéndose.
-¡Tengo mucha más ventaja que tú, estúpida!
-Y una boca todavía más grande.
Otro silencio incómodo vuelve a subirse. No hay margen de error, y Ainhoa acaba de traspasar la fina línea entre una muerte rápida y una dolorosa, y se encuentra en la segunda opción.
A menos que pueda ser ella quien venza, ni siquiera sabe de dónde le salen fuerzas para contestar.
-Arrancarle la piel, y cuando lo hayáis echo, matarla estrangulando. -susurra con crueldad y maldad.
-Ahora la ventaja es mía porque sé tu táctica, idiota.
-Ya, pero yo tengo quince copias perfectas, y que yo sepa, solo hay una como tú que no se reproduce de la misma manera que yo.
Ainhoa respira hondo e intenta encontrar la frase perfecta para que siga hablando y así ella idear un plan de ataque y defensa brillantes, algo que no se le da demasiado bien.
Entonces recuerda la frase del principio.
-¿Puedo hacerte una pregunta antes de morir? -pregunta suavemente.
-¿Crees que soy estúpida? ¡Claro que sé que tiene trampa! ¡Atacad sin piedad! -ordena y el humo sale volando a donde ella está.
Empieza a correr hacia la dirección contraria en la que el humo se le acerca rápidamente y lucha por no caerse al mismo ritmo en el que intenta mirar atrás para ver a qué velocidad van.
Pero es demasiado tarde, no ha pensado en que el humo va mucho más rápido que ella, por lo que se ve atrapada en una trampa que ella misma ha creado.
"Creo que deberíamos de buscar a Tadeo y luchar"
Las palabras de Nerea resuenan en su cabeza y piensa en que Fabio se ha puesto de su parte, por lo que la idea tiene que ser demasiado buena para que el chico lo acepte.
Deja el rencor hacia un lado y piensa en quién puede ser su Tadeo en ese momento.
¿Aquella chica y su padre? No, demasiado peligroso volver hacia donde está la chica y caer de nuevo en esa especie de sueño doloroso.
¿Nerea o Fabio? Ya tienen suficiente con lo suyo, tanto como los demás... todos los demás menos Leo y Elías, y se necesita a Tadeo para ayuda en casa, pero ella no lo necesita.
Aunque le cueste admitirlo, Elías ha aparecido hasta entonces cuando ella más ha necesitado, en esos momentos él ha estado presente, y sin que eso no hubiera pasado, ahora mismo no estaría
<Elías, Elías, Elías, Elías, Elías...>
Espera un poco, si llega la llamará doncella en apuros y ella es demasiado orgullosa como para dejar que el idiota le vaya sumando apodos estúpidos que a la vez le hacen estallar.
Su cabeza funciona todo lo rápido que puede, pero su cuerpo no obedece de la misma manera y da vueltas lentamente con la mirada perdida entre los ojos verdes de la chica multiplicada.
-¿Temes que pueda con ellos y por eso te quedas? -pregunta Ainhoa, siempre con la intención de ganar el tiempo con las palabras.
-¿Bromeas? ¡No quiero perderme la fiesta!
-Cualquiera lo diría. -susurra.
-¿Qué has dicho? -pregunta la chica.
Ainhoa no contesta.
-¡Te he preguntado que qué me has dicho, pedazo imbécil! ¿Así que no te da la gana de contestar, eh? Pues vas a morir por mí misma, bestia.
La chica se acerca a paso firme mientras que sus copias comienzan a entrar hacia ella con tanta fuerza que se producen serios golpes y heridas en su cuerpo.
No grita, no piensa usar más palabras, y menos de dolor para complacer a su enemiga, pero ella también tiene un par de ases en la manga que más le vale que funcionen.
Cuando una copia se le acerca confiada, ella da un giro con impresión de que va a pegarla con la mano derecha y otras copias se adelantan para atacarla también.
La primera copia desconcertada esquiva la mano derecha, pero no puede lograr esquivar el puñetazo izquierdo y se desploma.
Las demás copias que no tardan en venir la atacan nada más pegarle el puñetazo a la primera y la tiran al suelo, aunque Ainhoa consigue borrar dos de ellas usando las primeras piedras que ha conseguido coger junto al barro que unta en los ojos a una más.
En cambio, la quinta copia que ha ido a atacarla fuertemente consigue esquivar todas y le da tan golpe que termina pegándose con la espalda en una piedra.
La cuarta, (la del barro en los ojos) se retira pero no se derrumba y busca ayuda de la sexta, que ordena a las demás que ataquen.
Ainhoa empuja a la quinta en una emboscada con los pies, palpa con la mano el suelo, coge la primera piedra y se la lanza.
La quinta se derrumba y tras levantarse como puede, Ainhoa no tarda más de dos segundos en convertirse en humo negro perseguida por otro humo negro que se hace más y más fuerte puesto que la chica a vuelto a juntarse con sus copias.
Ainhoa trata de correr tan rápido como puede mientras que el otro humo se le acerca peligrosamente y una de esas veces, Ainhoa se choca contra una enorme piedra que hace que se convierta en humana otra vez.
-Quizá te pueda dar el gusto de que sepas quién soy antes de morir, pero creo que me voy a guardar el lujo. -dice la chica y se lanza a Ainhoa con la piedra más grande que encuentra dándole en la cabeza.
Comienza a ver borroso pero puede observar que la chica es apartada bruscamente por alguien que se une a la pelea.
No sabe exactamente quién es, pues va tapado con una capa gris casi tan grande como la de la chica, pero puede estar casi segura que no es ninguno de los siete.
Para empezar, algo que puede distinguir de él es el sexo: varón. Sus hombros no se parecen a los anchos de Omar, pero tampoco es tan gordito como Fabio, ni tan bajito como Leo, por no hablar que Elías le saca mínimo diez centímetros. Además de eso, a diferencia de los cuatro, ese chico tiene las manos cubiertas de una piel morena.
No hay palabras, y no parece que ninguno de los dos se ande con bromas pues palabra no se han cruzado y no paran de atacarse el uno al otro.
Cuando la chica lanza al chico contra la piedra en la que Ainhoa está recostada, la chica piensa que poco ha durado como trofeo y cierra los ojos para asumir su final, por lo que no consigue ver cómo cuando la chica se acerca para matar al chico, este reacciona rápidamente para darle una patada en la tripa y haciendo que ella se choque contra un árbol.
Un estruendo da el inicio a un silencio en el que Ainhoa continua viva, algo que agradece, y abre los ojos para ver lo que pasa.
Ve entonces con visión borrosa a la chica caída sobre las raíces de uno de los árboles lejanos que consigue ver desde ahí, de la cual se levanta poco a poco dándole dramatismo.
-¡Esto no ha acabado! -pronuncia furiosa señalándola a ella.
¿Pero qué tiene que ver Ainhoa con todo eso? Si fuera por ella estaría muerta, como siempre igual de inútil, la culpa para ella es de él, al igual que la alegría del día.
Pero sus pestañas le pesan demasiado y sus oídos le pitan de una de las maneras más desagradables posible, no ha llegado su fin, pero si un pequeño apartado.

2 comentarios:

  1. ¡Hola! estoy con unos días de vacaciones así que por suerte he podido ponerme al día. ¿Qué ocurrirá con Ainhoa? ¿Y el chico que la ayudó? No adivino quien es pero por lo visto no es ninguno de los conocidos. Quizás no me de cuenta... ¡Ha sido una gran lucha y un buen capítulo! Veremos que pasará. Gracias por compartir tu imaginación. Un beso enorme.

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  2. Hola a ti también! y para saber lo que pasará... Pues ya sabes! A leer los siguientes capítulos también jajaja. Gracias a ti por leerme y encima escribir Los Ojos De Douglas Craig y otro beso enorme a ti también! :)
    Nerea.

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