miércoles, 26 de febrero de 2014

Capítulo 49

Abre los ojos y todo está oscuro, más de lo que normalmente acostumbra.
Irati se levanta poco a poco con un calambre por todo el cuerpo, algo que no acostumbra, ya que ella es la chica eléctrica, a pesar de que últimamente muchas veces los músculos dejan de funcionarle y calambres los cubren durante un tiempo que despierta.
Se encuentra mojada con un líquido con una pinta desagradable que hacen que sus ropas parezcan más sucias de las que en realidad están: son sus propias lágrimas.
-Genial. -murmura.
Asqueada de aquel único sentimiento que la sigue por un par de días que se le hacen años sin poder estar al lado de Ainhoa, sale de la pequeña sala y se encuentra en otra sala más grande con unas sillas medio rotas y una mesa adornada con tablones de madera por su desnivel.
No tiene ventanas y el frío entra por ellas.
-Irati, pequeña, ¿podemos hablar contigo? -pregunta un hombre adulto con las manos llenas de ampollas de tanto trabajar y una pinta muy débil, como si un soplo de viento débil pudiera derrumbar aquel hombre tan robusto y grande.
Cada vez que su padre le ha dicho esa frase las conversaciones no han terminado nada bien. Así fue cómo descubrió crítica situación de su padre y cuando su madre le comenzó a dar noticias tristes, algunas más importantes, otras más llevaderas, pero tristes al fin y al cabo.
-No esperes a que tu madre te diga lo de costumbre, no se encuentra aquí.
-¿Qué pasa pues? -pregunta la rubia alertada. -La última vez que mamá faltó fue cuando... -no termina la frase, ni falta que hace, su padre la comprende y prefiere olvidarla, y se supone que los Olvidados son unos expertos en olvidar cosas si se lo proponen.
-Me levanto de la Curación cada mañana pensando en la razón por la que terminó así... intentando olvidarla, y hay algo que a tu madre y a mí nos importa y preocupa.
-¿Puedes ir al grano? Me conozco perfectamente esta frase, la usas cada vez que vas a dar una noticia impactante.
-Bien, pues hablemos seriamente. Solo una cosa antes.
-Dime.
-Déjame terminar y explicarme, ¿te parece?
-Claro.
-Lo que a tu madre y a mí nos preocupa es que... cuando nos levantamos cada mañana no sólo pensamos en el final que tuvo. -se interrumpe a sí mismo con una terrible tos y se aclara la garganta. -También se nos pasa por la cabeza el comienzo... y ese comienzo tiene que ver con cómo vas tú ahora.
-¿Cómo voy, pues? -pregunta Irati, molesta.
-Pues desaparecida todo el día, y cuando apareces tienes manchas negras de sangre que no son para nada tuyas, luego lloras, te paralizas, cambias de humor muy constantemente...
-Creía que ese era el plan. Que los poderosos no sepan cuál es nuestra verdadera manera de ser.
-Sí, pero tú cambias tu manera de ser una y otra vez, sin parar. Nos contestas mucho, te haces daño a ti misma y lo peor es que la gente te ha comenzado a mirar con miedo. Y él...
-¿Me estáis comparando con él? ¡Yo no hago nada malo y no es mi culpa si no podéis olvidaros y verme reflejada en él! -chilla echa una furia.
-Pero...
-¡Nada de peros! No soy como él, no pienso como él y no me comporto como él. Si desaparezco es porque me gusta estar sola; no me miran con miedo tan solo últimamente, siempre han temido la electricidad que hago; me paralizo porque intento tragarme las situaciones; cambio mi manera de ser porque no estoy a gusto con ser como soy; y no me hago daño a mí misma, ¿dónde has visto tú eso?
-Él decía lo mismo...
-¿Cuántas veces te tengo que repetir que no soy Bruno, papá? ¡Él está muerto! ¡M-U-E-R-T-O! ¿Cuándo vais mamá y tú a abrir los ojos y daros cuenta de que falta desde hace tiempo?
-Los rebeldes se lo llevaron.
-¡No se los llevaron! ¡Él decidió serlo!
-Irati...
-¡No, papá! ¿Cuando vais a ver mamá y tú que sentarse y quedarse de brazos cruzados obedeciendo a los poderosos es lo que hace que todo todavía siga así? ¿Sabéis? No solo habéis perdido a Bruno, vosotros también me habéis perdido a mí.
Sale del agujero que forma la puerta y comienza a correr hacia la nada sobre sus zapatos de tela viejos y casi rotos por completo.
Una parte de ella piensa que todo lo que ha dicho sobre los poderosos es cierto, pero la otra no puede evitar sentirse agradecida por que sus padres todavía no hayan muerto ni les hayan puesto los peores trabajos de todos.
No quiere imaginarse que si tan mal se encuentra su padre con esa ayuda que los poderosos le dan a Irati por ayudarlos a ellos con la electricidad cómo estaría.
Qué hundido, qué de heridas, qué de charlas como aquellas que tanto odia, qué de todo lo malo le ocurriría a su padre.
Mejor, ni se lo imagina, pero, ¿qué es lo que ayer le pasó?
A olvidado el día completo y la verdad es que agradece no recordarlo, simplemente porque le espanta la idea de qué cosas pudo llegar a hacer.
No se encuentra cansada, pero se para al final del pueblo, cuando el sendero continua un metro y otra en perpendicular la traspasa de un lado a otro sin tener fin.
Al fondo mirando hacia la izquierda se encuentra con la mirada de Carlos.
No odia al chico, tampoco se ha fijado jamás en él, es normalito, con un don muy potente, y últimamente se ha estado mostrando muy raro.
Nunca ha entendido cómo puede ser el mejor amigo del gilipollas más grande que puede haber entre los Olvidados.
-¡Carlos! -lo saluda en busca de alguna compañía que la haga dejar de pensar en el resto del mundo.
El chico la mira espantada, se gira y sale corriendo ante la curiosidad de la chica por saber qué le pasa al chico, porque, que Irati sepa, solo se muestra así con ella.
De repente nota como sus rodillas no se mueven y sus pies parecen dos rocas ancladas al suelo. Ese sentimiento incapacidad se le expande a todo el cuerpo en un par de segundos.
Se desploma por octava vez en dos días y permanece quieta en el suelo, ya no hay vuelta atrás, cada vez que eso pasa, no lo hay.

2 comentarios:

  1. ¡Hola! Aquí estoy tratando de ponerme al día, aunque sea de a poco. Parece que vamos conociendo más cosillas de los Poderosos y la relación de Irati con los padres. Es muy difícil describir luchas y peleas y la verdad lo has hecho increíble. Me refiero al resto de los capis que he leído antes. No se si ya te lo había dicho. Te felicito y te mando un besote. Volveré prontito y seguiré la historia, está genial.

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    1. Hola a ti también! Muchas gracias, intento hacerlas lo mejor posible y me alegro de que te guste, y sí, ya me lo habías dicho pero tú tranqui que por mí puedes decirlo todas las veces que quieras jajaja. Muchas gracias por todo y otro beso enorme para ti, y otra vez gracias por todo, que te mejores pronto!!! :)

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