domingo, 2 de marzo de 2014

Capítulo 50

Ainhoa se levanta y se sienta en su culo dolorido además de su espalda en la que no le paran de dar pinchazos.
Un vaso lleno desangre granate a su lado y la cabeza como si estuvieran tocando un gong justo al lado de su oreja.
¿Es algo de su cabeza o simplemente el cielo ha oscurecido como si no hubiera un mañana en el tiempo en el que ha permanecido inconsciente?
-Son hechizos de la ADM. Para dar miedo.
Mira hacia la voz y se encuentra a un chico desde luego más alto que el anterior, que desde luego no puede ser otro que Elías.
Va vestido con una camiseta casi negra y unos pantalones vaqueros. Está descalzo y cubierto con una manta gris... ¿puede ser que el golpe le impidiera ver bien y se confundiera con Elías?
Eso es lo que quiere pensar, por lo menos, que su salvador haya vuelto y la haya sacado de ese lío, por lo menos por ese momento.
-Psicología. Se piensan que somos imbéciles. -añade y mira hacia el fondo del bosque.
-Gracias. -murmura Ainhoa mientras que se intenta incorporar sin éxito.
-¿Por qué?
La pregunta la deja helada.
-¿No has sido tú?
-Ya se había ido con alguna que otra muestra tuya de sangre dejando un vaso aquí mucho antes de que yo viniera.
-¿Cómo sabes eso?
-Estabas rodeada de animales. Por cierto, yo que tú me alejo de cualquier lobo que se te acerque, te tienen especial cariño.
El mismo Elías de siempre no desaparece, al parecer.
-La manta estaba aquí, y un poco de sangre en la piedra. Parece ser que alguien se divirtió después de salvarte a ti.
-¿Por qué?
-No sé, porque es una mezcla de dos sangres de color distinto, ¿quizá? Y si te interesa, ninguno de ellos es rojo.
-¿Cuantas clases de sangre existen, pues?
-Al parecer, muchos más de veinte hay.
-¿Veinte?
-Sí, me informé. En el rojo hay A+, A-, O+, O-, AB+, AB-, B+...
-¡Ya lo pillo!
-Como quieras.
-Espera un poco. Así que has estado informándote, ¿entonces sabes algo de los lugares que están alrededor?
-Ni idea. Sólo he estado en hospitales y en el camino de aquí hasta la casa de Marcos, no conozco más allá, pero tengo entendido que tu amigo Jon sí que sabe sobre eso, ¿por qué?
-Nada. Ahora tenemos que volver, Fabio y Nerea se han quedado solos y yo por aquí como si hubiera una tregua de paz.
-Desde que nacimos, la perdimos, por lo que no es nada nuevo. Y no estás casi para levantarte. ¿Qué te parece un poco de humo para darle más interés a la fiesta?
-¿Me iré curando?
-No, pero llegaremos y puedes llegar a ser útil. -Ainhoa sonríe por una vez a Elías. -A menos que la palmes y nos de una pena terrible. -la cara de Ainhoa cambia radicalmente y vuelve a apoyar la cabeza contra el suelo mientras que se convierte poco a poco en humo.
Para cuando termina el proceso, Elías ya ha cambiado.
Hay una cosa en la que no han pensado, en cambio, ¿por dónde van? Ainhoa solo se ha preocupado en huir sin fijarse mucho en su alrededor, todos los bosques le parecen iguales.
En cambio, Elías se pone en marcha y a la chica no le queda otra oportunidad que seguirle.
No puede fijarse en el sol para saber qué hora es más o menos y calcular el tiempo que ha estado fuera, ese tiempo donde le ha pasado de todo en una misma mañana.
¿A por qué iba, por cierto? ¡Ah, es verdad! Ese era Tadeo. Y Ainhoa llega a pensar en una paz tremenda que Elías es su Tadeo.
Le vienen a la cabeza todas las frases que le han contado.
Muchas de ellas más en clave imposible, con una voz que se la cuenta.
Piensa en la cuarta, la susurrada por Nerea. Aquella voz dijo que la imitara, y su frase desde luego no lo deja todo claro: "Para ser quien eres no te hace falta medalla"...
Espera un momento, las frases en total suman catorce, y catorce son los trocitos de piedra azul marino que rompió donde se encuentran las memorias de Margarita. Aquellas de las que lleva intentando olvidarse desde que llegó.
Con todas las cosas en punto ya se ha olvidado hasta del por qué de estar ahí: buscar quién es su padre, pero la prioridad parece haberse convertido escapar, intentar no ser descubierta y salir con unos chicos extraños que conoció por el hambre de Valeria.
Cada vez el cielo se va volviendo más oscuro, y el prado que recorren parece no acabarse jamás.
Ainhoa teme volver a caer en un extraño sueño o espacio fuera del marco.
El espacio fuera del marco son unos extraños momentos en el que tu mente se transporta a cualquier lugar donde te suelen dar consejos y muestran cómo van las cosas en otro lugar.
Los espacios fuera del marco suelen ser muy comunes en Olvidados con dones antiguos, al igual que el suyo, pero como los poderosos solo tienen poderes que han conseguido a la fuerza, no tienen esa especie de privilegio.
Estos Olvidados, normalmente, (todos excepto uno), han sido o son rebeldes.
Incluso Nerea y Enara, quienes pertenecen a este grupo solo porque su abuela era una gran seguidora rebelde, a pesar de que ellas nunca hayan rebelado nada.
Elías, Valeria, Fabio y Leo son de los muchos Olvidados sin dones, además de que de Elías no se sabe nada más que apareció un día extrañamente en medio de la plaza y que Leo tiene un perro terrestre.
Después de un tiempo pensando en un poco de todo, llega a un callejón que ve desde su ventana cada vez que se despierta.
Se convierte otra vez en humana y respira profundo, pero pronto termina tosiendo por la cantidad de polvos extraños que hay en el aire.
-¡Nada ha funcionado para entretenerlos! ¿Tienes ya a Tadeo? -chilla Nerea mientras que llega corriendo hasta ellos.
Tiene una raya en la mejilla, pero ese es el único daño visible que tiene.
Por detrás llega Fabio, que parece más afectado que la chica: cojea un poco por la pierna derecha mientras que le acompañan un golpe en la cabeza cubierto de sangre negra y espesa y un corte en la parte superior del brazo.
A Ainhoa se le viene a la cabeza el vaso de sangre que se han dejado en el bosque, del que han pasado completamente. Le da un codazo a Elías en las costillas.
Esa sangre les habría venido de perlas, y se fija en Nerea y Fabio, que han ido guardando toda la sangre que han ido perdiendo.
-¿Qué ha pasado? -pregunta Fabio, preocupado por todos los golpes que tiene Ainhoa, que está mucho peor que él y en teoría tenía que estar mejor incluso que Nerea.
-Una larga historia.
-Yo solo conozco la última cuarta parte. -añade Elías. -Pero parece ser la más extraña.
-Toda es extraña, Elías.
-¿Qué tenemos que hacer?
-Tadeo era esencial, pero como veo que Elías no tiene ninguna herida... tendrás que hacer la parte más difícil de todas, amigo. Ainhoa, te vendría bien descansar. Y tú, Fabio, ¿podrás seguirnos el ritmo?
Fabio asiente como puede, pero Ainhoa percata como se medio marea cuando Nerea no está mirando, el chico se está machacando.
-Subid a casa, que parezca que estamos mal.
-Como si a ti la mentira se te diera bien... -susurra Elías.
-Se le da mejor que vivir. Te lo juro. -responde Ainhoa para el asombro del chico.

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