miércoles, 5 de marzo de 2014

Capítulo 51

-Si alguien se quiere echar atrás ahora es el momento, no habrá ningún otro.
-¿Y perderme la fiesta? ¿Bromeas?
-Bien, Elías, somos dos.
-Tres.
-¿Ainhoa? Solo faltas tú.
¿Y qué va hacer ella si la cabeza le da vueltas? La pequeña guerra que se ha montado delante de su casa la ha puesto patas arriba.
Pero ella, siendo la cabezota que es y con ese carácter al que no le gusta sentirse inútil, asiente con poca energía mientras trata de respirar como si su vida trata de ello, eso sí, disimuladamente.
-Yo creo que no estás bien para luchar. -opina Fabio.
-¿Y tú que sabrás sobre mí? Además, soy lo suficientemente mayorcita para tomar decisiones por mi cuenta sin necesidad de que nadie me cuide.
Elías se ríe bajitamente.
-Pues la Ainhoa normal ha vuelto. Esa pequeña bruja-niñata.
-¡Cállate, cabrón!
-Mejor, callaos los dos. -interrumpe Nerea. -Ella sabrá, si quiere ser tan tonta de quedar echo como una mierda... ¡ella verá!
-Pues la Nerea normal se nos ha ido. -asume Elías.
-Cuando descubras a la Nerea normal ya me dirás. Pero entendido, jefa. -responde Ainhoa.
-Pero déjame repetirlo para ver si lo he entendido... Elías tendrá que hacer la misión suicida de echar nuestra sangre porque... -comienza Fabio.
-Porque la sangre es oscura, ellos están echos de materia oscura. Demasiado podría ser una gran ventaja para que tú y yo fuéramos destruyéndolos uno a uno. -detalla Nerea.
-Al fin y al cabo son solo copias. -termina Ainhoa.
-Seguro que están esperando haber cómo reaccionamos usando copias para descubrir nuestros puntos débiles y fuertes. O por lo menos, yo eso haría.
-Hoy me ha atacado una chica que no era una copia.
-¡Da igual! ¿Es que no veis que estamos perdiendo el tiempo? Lo siento mucho pero la charla tendrá que quedar para otro momento. Estén intentando ver cómo somos o no, no podrán, somos distintas combinaciones, y siempre quedará lo de actuar.
-Suerte, chicos. -avisa Fabio mientras que abre la puerta.
-Suerte a mí, que soy el primero. -murmura de mala gana Elías.
-Vamos, puedes hacerlo, has salvado a Ainhoa un par de veces, ¿verdad? Pues tan distinto no será. -intenta animar Nerea.
-¡Oye! ¡Que estoy presente!
-A mí me salvó Omar, que es peor, así que no te quejes.
Ainhoa piensa en ello. Nerea fue salvada por Omar y luego ella lo acusó de ser un traidor, mucha lógica no tiene, pero eso ahora mismo no le interesa.
¿Qué él la salvó a ella?
Mil veces más desearía que su tantas veces salvador hubiera sido Omar, antes que Elías. Mucho antes que aquel imbécil que se dedicaba a meterse con ella para sacarla de quicio.
Piensa otra vez en él, ¿sentirá algo por ella? ¿Y ella? ¿Está insinuando algo a su manera como si él fuera su chico final?
Fuera pensamientos absurdos, ahora tiene que concentrarse, pero eso no es que le ayude mucho.
Pero a Nerea no le ocurre nada de que su sangre sea más clara, ni respire ni leches, solo son ella y Valeria, y los Olvidados son incapaces de sentir la mayoría de los sentimientos.
¿Y Omar? No sabe si él se está convirtiendo cada vez en más humano ni si a él le pasa lo mismo cuando escucha que Elías le ha salvado la vida.
Bueno, tampoco es que le importe.
¿A quién quiere engañar? ¡Pues claro que le importa! El dichoso hijo de los malditos poderosos le importa, y le asusta hasta cuando le puede importar como para protegerlo delante de todo.
-¡Mierda!
-¿Qué pasa? -pregunta Fabio.
-Nada, pensamientos que me vienen a la cabeza. -intenta quitarle importancia la chica.
-Yo que tú dejaría de pensar porque tenemos problemas más grandes que cualquier pensamiento que te pueda pasar ahora por la cabeza.
<No creo, amigo, no creo.> piensa ella.
Espera un poco, ¿ha pensado amigo? Será el tremendo golpe que se ha dado, porque la vida le está dando miles de vueltas y ella misma ni se puede controlar.
-Recuerda, provocaremos todo el humo posible por el alrededor. Tienes que ir justo por el medio, eso los desconcertará porque no te verán para nada.
-Entendido.
-Cada uno a su puesto. Suerte.
Ainhoa se guarda todo para ella misma y cogiendo un tubo que Fabio ha preparado específicamente para sacar un tipo de humo espeso.
Entre arbusto y arbusto, con cuidado, se desplaza hacia la derecha de donde están, donde en frente de Nerea, junto a la chica, tendrá que expulsar el humo con el mayor control posible.
La chica mira los marrones ojos de Elías fijamente, esperando a que él haga algún gesto para indicar que tienen que empezar con el humo.
No entiende porque no se convierten ellos en humo y los rodean, pero todo lo que ha salido de la cabeza de Nerea ese día ha sido brillante para Fabio, por lo que a callar y obedecer.
¿Estás lo suficientemente lista como para luchar? pues no, ¿Pero tienes ganas de demostrar de lo que vales? eso delante de todo.
Un sonido extraño echo con tuberías que sobresalen de la casa llenan y nota un brillo en los ojos de Nerea, como si volviera a recordar algo que en su vida hubiera sido más que importante.
Ambas, sin dudarlo, saben que esa es la señal y comienzan a echar todo el humo, y por la cantidad insaciable, descubre el porque de esos tubos.
Nerea se asusta cuando Elías comienza a correr porque ve la expresión de dolor en su cara, no debía de haberle dejado asistir, pero es que una mano no les viene nada mal.
El pinchazo que en la espalda que le ha dado a Ainhoa es doloroso mucho, de echo, y no puede parar por nada, pero ella es fuerte, o por lo menos quiere serlo, y si para eso tiene que soportar mil dolores como ese, pues lo hace.
Nada mejora en cambio el ambiente entre las dos chicas cuando a la pequeña de las dos los ojos se le vuelven blancos en un momento y su cara se vuelve de asustada justo en ese momento.
Fabio tampoco parece nada tranquilo con las cosas que están pasando en la hora en la que todo debería de salir perfecto.
Pero como todos los planes tienen fallos, esos también los tienen.
Elías llega al punto de descubrirlo, pero ya no puede dar marcha atrás, su cerebro tiene que dar para tres cosas a la vez: idear un plan para salir de esa, no permitir que le hieran y esparcir la sangre oscura por los cuerpos copiados de los seres.
El humo, en cambio, no parece funcionar entre las copias de esos de la ADM.
Pues perfecto: Ainhoa no puede luchar, Elías se ha metido en un lío tremendo, Nerea ha vuelto a perder la memoria y Fabio solo tiene que hacerlo todo en un punto donde todo parece perdido.
-¡Hay que seguir adelante con el plan! ¡Con o sin ellas! ¡Pero hay que seguir, Elías! -grita Fabio desde la otra punta mientras que se arma con un bate de hierro.

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