miércoles, 12 de marzo de 2014

Capítulo 53

Pulsad Visitarlo, por favor, gracias y disfrutad de la lectura! Nerea

Ainhoa no sabe lo que pasa, pero a juzgar por las caras y los nervios de Fabio y Nerea, quienes agitan sus manos como los pájaros agitan sus alas y a pesar de sus heridas se mueven como dos niños revoltosos, algo tiene que ir mal.
O si no esas caras de asustadas que se parecen a esos dibujos que ve Alba cada vez que Esperanza la deja a la tarde de cuatro a cuatro y media mientras que ella va a dar una vuelta con su amiga.
Como la de ese bicho amarillo, ¿o era una esponja? Eso tiene más sentido porque con esos agujeros y siendo cuadrado si es un queso que vive debajo del mar mal vamos...
Para cuando se quiere dar cuenta tiene a su enemigo agachado delante de sus narices, lastimándose por el pie, pero ella no puede llegar a hacer nada porque Elías termina con el sufrimiento de él o ella, desde luego parece ambas cosas, metiéndose un último golpe en la tripa.
-¡Haber si gusta! -exclama el chico con una mano en la tripa.
Nerea sonríe débilmente, aunque en seguida se toca la cabeza. No por dolor, sino por preocupación. Y si incluso ella se preocupa por una cosa que no recuerda... mal vamos.
Fabio se levanta débilmente y ayuda a Nerea a incorporarse mientras que Ainhoa intenta controlar sus dolores y Elías pasa la cuchilla por la mayoría de las cabezas de los demás.
-Solo hace falta el cielo negro para que esto se parezca a Daemón. -comenta Ainhoa mientras contempla la masacre de Elías.
-Debes de estar viendo estrellas porque el cielo está negro. -contesta rápidamente Elías.
Fabio desaparece durante un momento, o eso, o como con el cielo negro, Ainhoa debe de estar viendo mil estrellas que tapan al chico.
Cuando vuelve, trae consigo una bolsa de plástico donde pone Lidl en azul y rojo con un fondo amarillo donde mete puñados de ceniza.
-¿Qué quieres hacer con eso? -pregunta Ainhoa.
-Hoy estas que te luces, niñata.
-Pues claro esto sí que no se ve. Pregunta rápida, Elías, ¿qué va a hacer Fabio? -ataca Nerea.
-¿Hoy os habéis intercambiado los papeles o qué pasa? Y... ¡ah! Ya sé que pasa. Pero volviendo al tema, seguro que uno de sus pequeños experimentos extraños para saber quiénes son, de dónde vienen, cómo viven...
Fabio asiente y Nerea aplaude, sabe de lo que habla. Ha conocido a mucha gente que comenzaba a hablar sobre todo cuando no sabía sobre nada. Ainhoa lo mira enfadada.
-Lo vi en una peli anoche. -aclara el chico.
Nerea para de aplaudir.
-Tramposo.
Ainhoa echa la vista atrás, siempre le gusta echar la vista atrás en situaciones como aquellas en la que alguien dice algo del pasado que la incluye a ella, simplemente recordarlo la llena.
Pero... ayer Elías no estuvo en casa al anochecer. Quien última fue a la cama fue Valeria, que quedó con Nico y regresó para las once y media, y Elías todavía no había vuelto.
Fabio también parece darse cuenta de lo mismo que ella, pero Nerea... la chica está en las nubes.
-No volveré a cenar hierbas.
-¿Qué? -exclaman los otros tres ante la extraña salida de Nerea.
La chica mira nerviosa a su alrededor, ¡qué tonta! Sonríe como si nada y se ríe falsamente mientras que intenta andar y se tropieza consigo misma haciéndose daño en el otro pie.
-Hoy todos nos lucimos, al parecer. -saca la conclusión Elías.
-Y al parecer también voy a callar a alguien con una torta.
-Vamos, señorita bruja-niñata, no seas tan borde y cruel. Además, no creo que tengas fuerzas para hacerlo.
-¿Borde y cruel? ¿Que no tengo fuerzas...? Espera haber el pedazo puñetazo que te voy a dar, ¡te va a mandar hasta... hasta Daemón de vuelta para que no vuelvas!
-¿Qué harías tú sin mí?
-Ser feliz.
-Algo que te viene bien, amargada.
Ainhoa aprieta los puños se pone de puntillas como si quisiera aparentar más, pero es inútil, Ainhoa mide casi dieciocho centímetros menos que él, de puntillas apenas mide cuatro centímetros más.
-¿Qué has dicho?
-Amargada.
-¡Atrévete a repetirlo!
-Amargada.
-Mejor dicho amargados los dos. -interviene Fabio. -No sé vosotros, pero todavía faltan un par que Nerea está matando, pero ya no hay nada más y esto está echo una mierda.
-Como todo lo que rodea a Elías.
-Tú estás a menos de un metro de mí así que no hablaría mucho, mierda.
-¿Queréis parar, por favor?
-Vale, Fabio, paramos.
-Habla por ti, pequeña bruja-niñata que es una mierda, yo hago lo que quiero.
-¡Ya está el último! -exclama Nerea desde lejos.
-Cualquiera que esté más de una hora con vosotros, si hay alguien que pueda... -murmura Fabio mientras que ofrece ayuda a Ainhoa.
Nerea vuelve entre saltos, con su tobillo ensangrentado pero en seguida se para y se pone pálida, algo que desde luego no entra en su descripción.
-¿Qué pasa, Vivita? -pregunta Elías.
Hacía tiempo que Ainhoa no escuchaba aquel apodo para dirigirse a Nerea. Las dos primas obligaron a Ainhoa a llamarlas por su nombre, algo a lo que ya está más que acostumbrada.
Pero a Nerea no le salen las palabras ni para pedir ayuda ni para exigir a Elías que deje de llamarla así, ya que hacía tiempo que tenían paz.
Ainhoa intenta dar un paso, dispuesta a ayudar a su compañera, pero sus piernas están más débiles de antes, más fríos, y por si fuera poco, los dolores son más agudos.
Viendo cómo ella no puede hacer nada y Fabio está de soporte, además de casi tan mal como ella, (Fabio tiene daños externos y Ainhoa internos), Elías acude a la ayuda de la pequeña de la casa.
Y a pesar de que Nerea es más alta que Ainhoa, Elías le sigue sacando casi tanto como a la segunda, por lo que a la primera no le queda otra que agarrarse a la cintura del chico y clavar las uñas por el dolor, algo a lo que el chico responde poniéndose bien erguido de dolor y mordiéndose el labio inferior para no gritar ni nada, ya tiene bastantes daños en su barriga como para ahora eso.
Elías intenta avanzar, pero la chica no parece contestar.
-¿Pero vas a decir que narices te pasa?
-Me he clavado algo en el pie.
-¿El del tobillo malo?
La chica asiente y el chico se suelta de ella para colocarse delante de cuclillas, insinuando que la chica se suba a su espalda, a lo que responde correctamente.
-Lo siento, Ainhoa, pero tú no vas a tener tanta suerte. -comenta Fabio mientras que pasa el brazo de la chica por su hombro, ya que son de estaturas parecidas mientras que uno se cuelga del otro.
-Lo único que ahora falta es que los demás, con los trabajos más fáciles de todos sean los que más desastres hayan provocado. -murmura Ainhoa, a pesar de eso, todos la escuchan.
-Pues parece ser que el genio de tu lámpara ha concedido tu deseo. - comentó Elías, ya con Nerea en la espalda.
Humo negro y rápido se enceuntra recorriendo todo el barrio como si de una ventisca se tratara.

2 comentarios:

  1. ¡Hola! Por fin puedo leerte. Estuve bastante complicada. Que decirte de como escribes, genial. El capi estuvo intenso y muero por seguir leyéndote ya que estoy atrasada. Pero calculo que esta semana me pondré al día.
    Un besote enorme y gracias por compartir tu imaginación.

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    1. ¡Hola, Lou! Que alegría que te haya gustado tanto el capítulo, y eso de que esté intenso... es algo que creo que va a seguir durante un tiempo, así que no sobrará entretenimiento. Un gusto enorme compartir imaginación con todos vosotros y otro beso enorme para ti. Muacks.
      Nerea.

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