viernes, 14 de marzo de 2014

Capítulo 54

Hola a todos, espero que disfrutéis este capítulo, pero también os invito a leer el segundo capítulo de Las Chicas de Oro, que yo creo que os gustará. Un beso enorme y que disfrutéis de la lectura! Nerea. Las Chicas de Oro 2

Elías sonríe mientras observa el humo acercarse hacia él.
A medida que se acerca, Fabio y Ainhoa intentan huir del humo, pero Elías se lo impide con el brazo y los mira con una sonrisa que ha apoderado la mayor parte de su cara.
-¿Quieres morir o qué? -le acusa inmediatamente Ainhoa.
-Este es el humo milagroso, ¿en serio que nunca habéis oído hablar de él? Es algo parecido a un regalo que aparece en las victorias ganadas porque cura heridas. Se tenía por leyenda urbana.
-Me he perdido en la mitad. -comenta Nerea.
-¿Estás seguro? Si se tiene por leyenda urbana por algo será, ¿no te parece? -contradice Fabio con la razón absoluta de siempre.
Elías se agacha y sienta a Nerea en el suelo mientras que con una mirada retadora va andando hacia atrás, para mirar a sus compañeros y amigos mientras que se dirige.
Cuando se pierde entre el espeso humo, Ainhoa y Fabio miran atentamente sobre él, y corriendo y sin heridas, como si nada hubiera pasado, aparece Elías, el listillo de turno.
Nerea sonríe y mira a los otros dos, quienes están atónitos, y acepta que Elías la coja para llevarla al humo sin esperar más.
La victoria es de todos, y todos gozarán de su victoria.
Esas son las palabras que se usan para describir el humo milagroso de las leyendas urbanas que parecen no serlo tanto.
-¿Por qué aparece hoy y no el otro día? -grita Ainhoa a mitad de camino de Elías y Nerea.
-¡Porque realmente no vencimos! ¡Se retiraron! -contesta él con toda seguridad.
-Yo nunca había oído hablar del humo milagroso. -comenta bajito la chica.
-Yo tampoco, pero parece funcionar, quizá sea algo terrestre. -responde pensativo Fabio.
-¿Terrestre? ¡Pero si solo llevamos aquí un par de días! Siete más o menos... y que yo sepa, aquí lo que más se parece a nosotros es lo que hace nada quería matarnos.
-Elías sabe cosas que nadie debería de saber.
-¿Qué insinúas?
-Que es hora de empezar a dudar de nosotros mismos, de si somos buenos o no, de en qué bando estamos y de vigilar de cerca a todos los demás.
-¿Tú y yo?
-Parecen ir a saco a por ti, y yo solo soy inteligencia.
-Por eso debería de dudar de ti.
-Cierto. Por cierto, me halaga que me veas capaz de hacer alguna hazaña que pueda ser increíblemente escalofriante. -comenta Fabio.
-¿Y a los demás? Lo de Elías, vale, es un listillo, puedo llegar a comprenderlo, pero, ¿los demás? Nerea está enferma, Enara no puede soportar que ella le falte, Leo es incapaz de cuidarse de sí mismo, Omar es incapaz de hacer daño a una mosca y Valeria... ¿en serio?
-Hemos visto el poder que Nerea puede tener, ese mismo puede tenerlo Enara. Si no me equivoco, Leo bien claro dejó que su perro es terrestre. Respecto a Valeria... ¿no fue ella quien en cierta forma te salvó de aquella extraña lucha? Y Omar es simple: es un poderoso.
Ainhoa mira hacia adelante.
-Tu eres también un listillo.
-Y aunque me cueste admitirlo, no se ni la mitad de las cosas que todos los demás pueden llegar a saber, casi no sirvo de nada.
-¡Yo sí que no sirvo! -exclama la chica.
-¿Vais a daros prisa? ¡Da ganas de una pequeña competición corriendo hasta casa! -grita Nerea.
-¡Voy a ganar yo! -añade Elías.
-Vamos. -termina Ainhoa por fin.
-Si tú eres inútil teniendo un don, ¿qué es de este pobre...? -retoma Fabio.
-¿Al que no le van a tardar de crecer las alas? -interrumpe Ainhoa.
-Todavía están entre sombras. -se ríe Fabio.
Sombras. A Ainhoa le pasa un escalofrío por todo su cuerpo y su mente se vuelve en blanco mientras que una por una, vuelven las frases del extraño círculo.
Fabio la sacude fuertemente, pero la chica no reacciona, y para empeorar, sus ojos cogen un color un poco más blanco por cada segundo que pasa.
Y como si de un reflejo se tratara, Fabio no duda en dar una bofetada en toda regla a Ainhoa, quien se espabila y mira para todos los lados.
-¡Te has puesto en blanco! ¿Y luego que eres inútil? ¿Te embrujan? ¿Se meten en tu cabeza? ¡Dime que no! ¡Yo creía que no sería tan importante! ¡La leche! -exclama rápidamente.
-Fabio... ¡Fabio!
-¿Qué?
-No saques conclusiones precipitadas. Ni me hechizan, ni se meten en mi cabeza, y lo que creías que no era tan importante no me hace ni pizca de gracia, ¡ni que me faltara la cabeza!
Fabio pone los ojos como platos mientras que mira a Ainhoa y busca entre sus pantalones algo que siempre lleva en ellos.
-¿Un tuper de miniatura? -pregunta extrañada Ainhoa.
-Algo así.
-¿Qué pretendes?
-Si el humo milagroso cura las heridas físicas, ¡tiene que haber una manera para entrar dentro y que le cure la cabeza a Nerea!
-Eso ha sonado como si ella estuviera loca.
-Con tus hechizos irá a peor.
-Y con tus experimentos puede alcanzar la muerte, ¿pretendes taladrarle la cabeza?
-¡Y yo que sé! Lo importante es que demos pasos hacia delante e intentemos encontrar la manera de poder terminar con cada pesadilla.
-Eso es fácil. Una infusión y a dormir.
-Tú, que estás como Valeria, en tiempo de cambio a humana, puede ser fácil, pero todos los demás, quizá con excepción de alguno, seguimos siendo los de antes.
-¿Insinúas que los demás tienen doble personalidad? No sé tú, pero los consejos que me han dado de imitar a Nerea y a Enara insinúan que sí.
-Hombre, estoy seguro que el comportamiento de hoy de ambas no ha sido casualidad ni un punto aparte, de algún lado tendrá que venir. Quizá de eso, sí.
La conversación se va haciendo interesante a medida que se van acercando al humo.
-¿Cómo pretendes atrapar gas? -pregunta Ainhoa, curiosa.
-¿Alguna vez te has preguntado cómo están compuestas las pequeñas velas que se emplean para la curación en Daemón? Yo sí, y lo sé, no tiene que ser muy distinto.
-Lo que te he preguntado ha sido cómo lo vas a hacer.
-Mira y aprende.
Y eso hace Ainhoa, durante el resto del camino en el que se escucha una conversación de Elías y Nerea, algo serio, por lo que parece, la chica no para de observar a Fabio.
Tiene una sonrisa en la cara, como si lo que va a hacer sea un gran avance para los Olvidados, y aunque puede que no lo sea, hay algo mucho más importante que sí que lo es: es el mayor avance que él vaya a dar, y eso lo ayudará mucho con el tema de inutilidad.
Es algo que no les vendría mal superar a ambos.
La primera vez que Ainhoa toca el humo le llega una pequeña sensación de alivio al punto del corazón, siente otra eterna paz, y los dolores terminan.
Siente como si se estuviera alzando al cielo, sin peso, sin fuerza y sin ganas de hacer nada en contra.
Su boca se curva formando una sonrisa y durante un par de segundos en los que sus músculos son como camas de agua, su cuerpo vuelve a ser como el de antes de luchar o tener alguna herida de cualquier tipo, desde el corte más pequeño hasta la lesión más grave.
En el otro lado, Elías los mira desafiantes y Nerea los recibe con una enorme sonrisa mientras que se pega a los dos en un abrazo fuerte.
-¿A que es increíble? -pregunta Elías.
-Mucho. -contesta Ainhoa mientras que mira a Fabio, quien enseña la pequeña cajita de plástico lleno de ese humo negro.
-¿De qué hablabais antes? -se dirige Fabio a Elías y Nerea.
-De unos ruidos...
-¡Gritos! -corrige Nerea.
-De unos gritos que venían de la casa. Parecía algún regaño, pero cuando estabais dentro, parecen volverse a repetir. -termina Elías.
-¿Tan grave suena? -se preocupa el mayor.
-Mucho. -responde la pequeña.
Ainhoa mira con preocupación a cada uno a los tres, que también miran alrededor sin saber qué hacer muy bien, ¿en serio? ¡Si está bien claro lo que tienen que hacer! ¡Ir a casa a ver qué pasa! ¿Es que son tontos o qué?
Por fin, entre miradas y de alguna manera extraña, quedan de acuerdo para dirigirse corriendo a casa, y todos casi al mismo tiempo lo hacen.
-¡Peligro tras peligro! ¿Qué hemos echo para merecernos esto? -grita enfadada Ainhoa.
-¡Algo grave! ¡Hoy no nos lucimos!
Cuando llegan, (en un tiempo record de unos dos minutos, menos Ainhoa, que la pobre se queda atrás con cuatro), Ainhoa es la única cansada.
Por la ventana observando con una cara de preocupación se encuentra Enara, quien sale corriendo para abrazar a su prima y dirigirse a los demás.
-¡Un problemón! -exclama muy preocupada.
-¿Qué pasa, joder? -contesta ya harta de los problemones Ainhoa.
-¡Tienen a Valeria! ¡Los de la ADM tienen a Valeria! ¡Y como si fuera poco con ella iba Fran!

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