miércoles, 19 de marzo de 2014

Capítulo 55

Llevan unos minutos sin hablarse, y entre las miradas perdidas en la puerta se encuentra la de Ainhoa, quien por primera vez no tiene ganas de luchar.
Nerea sonríe tímidamente a Ainhoa cada vez que esta última desvía un poco su mirada hacia la derecha, donde Omar está sentado.
Elías y Leo parecen hablarse con su mirada, y a pesar de que sean tan distintos, parecen ser lo que uno necesita para el otro.
Fabio se frota la barbilla y se muerde el labio inferior mientras intenta encontrar la manera de encontrar a Valeria.
Él parece ser el único que se preocupa por la rubia y lo que puedan estarle haciendo en la ADM, quienes parecen ser sus secuestradores.
Como bien ha hablado Ainhoa antes con Fabio, se da cuenta de que él tenía razón ya que todos los demás tienen cosas mejores en las que pensar que eso.
Y si eso ocurre en un momento crítico como este...
Enara es la única que parece estar afectada por algo, ya que se tapa la cara con las manos intentando ocultarse, algo que los humanos usan mucho.
Unos pequeños agujeritos, en cambio, le han estado mostrando el que Rafa le ha obligado a querer.
Y es que si correspondido no es, es todo culpa suya. Solo suya, como siempre ha estado acostumbrado a ver. La gracia es que siempre le ha sacado el lado positivo a sus caídas, algo que Enara ha aprendido a apreciar del hombre que no para de agobiarla.
Hay algo más en cada uno de sus pensamientos que ninguno quiere decir, el miedo a ser descubiertos o a que les juzguen, sobre todo a esto último.
-No van a venir. -concluye Leo mientras que se levanta.
-Hombre, en caso de vuelta, habrían estado aquí... ¿hace cinco horas? -calcula Omar.
-¿Llevamos cinco horas esperando? -exclama Enara quien se destapa las manos y su palidece rápidamente.
-Más. -corrige Fabio.
-¿Y qué pretendéis que hagamos? ¿Buscar a la ADM en Google Maps y llamar a su puerta para que nos dejen entrar y liberar a Fran y Valeria? -ironiza Elías.
-Por ahora no. Tenemos que mentir y trabajar toda la noche. -responde Fabio, pensativo.
-Pero si hemos estado luchando contra aire. -se queja Enara.
-Ser o no ser, esa es la cuestión. -añade Omar.
Todos lo miran mientras que el chico levanta las cejas, nadie le da importancia.
-Pues nosotros hemos estado luchando contra copias de la gente de carne y hueso que se han convertido en ceniza. Llevaban capas chulas. -opina Elías intentando quitar tensión.
-Hay algo más debajo de las capas, hay personas que nos conocen y al parecer, que nosotros conocemos también. Cuando iba a por Tadeo... -comienza Ainhoa.
-Tadeo estaba aquí. -aclara Leo.
-¡Da igual! La cosa es que cosas muy raras me han pasado, y entre ellos, gente a la que conozco me ha dicho cosas muy extrañas. Pero da igual. Se puede empezar por eso, ¿verdad?
Enara asiente y mira por la ventana.
-Yo tengo unas ideas en la cabeza que tengo que comenzar a hacer ahora, y para ello necesito la ayuda de Nerea y Elías. -dice Fabio mientras mira a Ainhoa.
Ella lo comprende todo a la primera. Si no hubieran estado hablando de ello, habría desconfiado de él, lo que teme que los demás hagan.
-¡Es verdad! -exclama Ainhoa para sacar la situación. -Cuando estábamos luchando ha pasado eso... será mejor que te pongas con ello. Que yo sepa necesitas más material, iré por él.
Nerea y Elías no comprenden nada, pero por cómo Fabio le está clavando el codo en la espalda a Elías y por cómo Ainhoa mira a Nerea, no les queda otra cosa que asentir y mentir.
-Yo quiero estar con mi prima... -susurra Enara, pero en realidad, Nerea nota cómo se esconde un poco de mentira en su voz, algo que por suerte, los demás no notan.
Un cruce de miradas que indica a Enara que Nerea quiere hablar luego con ella, que luego se dirigen hacia los dos chicos que faltan. Lo entiende al instante.
-El murciélago le ha echo daño a Tadeo, yo lo cuidaré. -anuncia el chico.
-Yo y Enara sabemos cómo curarlo, pero yo me tengo que ir con ellos, ¿te parece, Enara, si ayudas a Leo con su perro? -pregunta Nerea.
-Claro, no hay problema. -responde ella asintiendo con la cabeza.
-No conviene que estemos solos. Cualquier ayuda puede ser mucha a estos tiempos. Valeria estaba sola y mírala ahora. Omar, ve con Ainhoa. -pronuncia Fabio, que en realidad quiere mantenerlo lejos de toda cosa que él vaya a hacer.
-Vale. -es lo único que los dos dicen al mismo tiempo.
-Un momento. -añade Ainhoa al poco tiempo y se va a buscar una hoja vacía donde con un lápiz de color azul oscuro que está por ahí comienza a escribir rápidamente y luego extiende a Fabio.
Fabio lo lee todo mientras que Ainhoa le espera para que le de su opinión.
-Sí. Está todo lo que necesitamos... ¡pero espera! Busca esta planta también. Seguramente no lo vayáis a encontrar por ahí, pero inténtalo, es de gran importancia.
Fabio escribe en la hoja y se lo enseña a Ainhoa, ella hace un tiempo como si lo fuera a memorizar y se lo vuelve a entregar con una sonrisa.
-Nosotros también tendremos que salir. -comenta Enara.
-Ya que estáis, ¿podéis hacerlo en el jardín? Supongo que ahí será un mejor lugar. -opina Nerea.
-Y comentar a Esperanza que su hijo se va a quedar a dormir con nosotros, que no pasa nada y que nosotros le dejamos el pijama. Haced lo que podáis para que se lo crea. -añade Elías.
Leo y Enara asienten y los cuatro salen de la casa.
Fabio, Elías y Nerea se han quedado solos.
-¿Qué vamos a hacer? -pregunta inmediatamente Nerea mientras que Elías le arranca la hoja de las manos a Fabio.
-Descifrar lo que a Ainhoa le ocurre, dónde está Valeria, obligaros a que me contéis toda la verdad que sabéis y curarte. Eso es lo que vamos a hacer.
-¡Joder! ¡Sí que escribe rápido! -comenta el chico. -Y sí que tiene sueños raros.
-Sueños o visiones, quién lo sabe, incluso quizá son recuerdos de otra gente.
-¿Mi abuela? -pregunta la chica a Fabio.
-¿Qué pasa con ella? -responde este.
-Nada, aunque luego te voy a contar toda la verdad, por lo que ya te darás cuenta.
-Tenemos que comenzar, chicos. -dice Fabio haciendo plantas de ignorar lo que Nerea ha dicho, pero justo lo contrario, le parece de lo más interesante.
-¿A buscar todo esto? ¡Parece salido de la cabeza de un loco!
-Sobre lo de antes, Fabio, ¿es que alguien que puede recordar cosas puede tener visiones?
-No, pero puede que no seamos los únicos que nos encontremos aquí. De echo creo que Elías, tú sabes algo que nosotros no sabemos sobre ellos. Mucho más de lo que deberías.
Elías lo ignora y Fabio y Nerea se miran.
-¿Hola? -pregunta Nerea mientras que pasa su mano por en medio de la hoja de papel interrumpiendo la lectura del chico.
-Has dicho que íbamos a empezar, así que empecemos jugando. -contesta Elías mientras que deja la hoja en la mesa y sigue a Fabio.
Nerea, curiosa, mira en la hoja.
Hay muchas frases al azar que seguro que tratan sobre las visiones o los sueños de Ainhoa, pero lo más interesante se encuentra en la parte baja de la hoja, en el apartado que ha escrito Fabio.
"Sácale todo lo que puedas. No le digas nada. No vuelvas con él hasta mañana por la tarde"
Algo tiene Omar que ver, a Nerea la de diez años no le extraña nada, de echo, tenía sospechas sobre el hijo de los poderosos, pero si fuera Nerea la de quince años, no hubiera confiado en él desde lo que ocurrió cuando el chico le salvó.

No hay comentarios:

Publicar un comentario