miércoles, 26 de marzo de 2014

Capítulo 57

Gracias a todos por formar parte de mi historia, estoy encantada. Este espacio también lo reservo para una amiga que me retó a ver si ponía cierta frase... para que veas que lo he echo. Nerea.

Ainhoa y Omar se giran rápidamente.
-Os he seguido. -prosigue la voz que iluminada por la luna muestra a una chica no muy alta con el pelo castaño muy claro.
-¿Cómo? -curiosea Omar.
-Pelo.
-¿Pelo?
-Sí, el de mi gato. -termina la chica.
Ainhoa mira con la boca abierta, es una de las escenas más raras que ha vivido desde que nació en ese mundo oscuro, donde cosas raras no suelen pasar.
Un gato sale entre la hierba y su dueña la coge apoyándola contra su pecho mientras que ésta acaricia su suave pelo gris.
-¿Es ella? -pregunta Omar a Ainhoa.
-¿Dónde está tu intuición masculina? ¡Pues claro que no es ella! Si hubiera sido ella te habría dicho que corrieras, ¿no te parece?
-Ni idea.
La chica sigue con una sonrisa en la cara la conversación de ambos, pero se ríe de una carcajada sobre lo que su gato al parecer le dice.
-¿Está ida? -pregunta Omar.
-¿Qué?
-Si está loca.
-Pues claro.
-No soy yo, es mi gato. -dice ella como si nada.
-¿Y qué ha dicho? -curiosea otra vez Omar.
-Nerea es una tía buena. Esas han sido sus palabras.
Los otros dos se miran extrañados, ¿dónde narices se han metido? ¿Están soñando o en algún punto se han dado un golpe enorme en la cabeza?
-Lo siento, me he confundido, era sobre Valeria.
Por alguna razón a los dos les parece más normal eso.
-¿Sabes dónde está Valeria? -pregunta Ainhoa instintivamente.
-Yo no, pero mi gatito sí, ¿verdad? De echo él os ha encontrado como si fuera un magnífico perro, lo mejor que he conseguido en mis años.
-¿Cómo te llamas? -añade Omar.
-Mi nombre es Olatz, así se llamaba mi madre. Era vasca. Mi padre se llamaba Ramón. Era madrileño. Y mi gatito se va a llamar... ¡Gris!
-Es decir, que acabas de robar el gato.
-Lo he encontrado, majo, que no es lo mismo.
-Pues bien.
Ainhoa le da un codazo a Omar.
-¿Y nos puede llevar tu gato al chico que va a cambiar de comportamiento y a mí? -pregunta la chica con un rayo de esperanza.
-Déjame pensar... ¡No! ¿Cómo os llamáis?
-Ainhoa y el que va a cambiar de comportamiento es Omar.
-Hola. -dice el chico saludando con la mano.
Todo aquello es extraño, pero parece que la chica tiene una aura extraña que la rodea, como si brillara más que las estrellas que tienen encima esa noche.
La chica los mira de arriba abajo repetidamente para encontrar cada detalle de cada uno de sus nuevos conocidos.
-Oye, no es que me moleste que me mires de arriba abajo una y otra vez, ¿pero podrías hacerlo con un poco más de disimulo? -rompe el hielo Omar.
-Que sepas que no me caes nada bien. -responde firme Olatz mientras que se dirige con una sonrisa a Ainhoa. -¿Qué necesitas? -añade sin tener en cuenta al chico.
-Unas plantas.
La chica arquea las cejas y con paso firme se dirige entre los dos llevando a su gato Gris recién encontrado en brazos.
-¿En serio que la vamos a seguir? ¡Está tarada!
-Estará tarada, pero por lo menos parece fiable y no uno de la ADM.
-¿Conocéis a la ADM? -pregunta la chica girándose.
-¿La conoces tú? -añade Omar con cara de extrañado y palabras lentas.
-Pues sí.
-Nosotros también.
-¿Sois mágicos? -interroga la chica con una vena en la frente que por un lado muestra tristeza y miedo por el otro.
-¿Lo eres tú?
-Ya he hablado demasiado. Olatz y Gris se despiden de Ainhoa. ¡Adiós! -dice ella mientras que empieza a correr rápidamente.
Ainhoa hace el ademán de seguirla, pero Omar la sujeta por el brazo tan fuerte que la chica no consigue escaparse.
-No se ha despedido de mí. -se queja Omar y mira a Ainhoa. -No es la única persona con la que hoy te has encontrado y que parece saber más de ti que tú mismo, ¿verdad?
Ainhoa lo niega con la cabeza.
-Ya. A mí también me ha aparecido una explotadora que no para de maldecirme con palabras raras. No me acuerdo de su nombre, pero siempre aparece cuando estoy solo.
Ainhoa piensa en la chica que le dijo aquellas palabras. Imita a tus amigos. Pero, ¿en qué los puede imitar si parece que no los conoce de nada?
Hay demasiadas cosas ocultas. Demasiadas. Y cada uno, tiene más de un secreto que termina perjudicando la paciencia y el autoestima de Ainhoa.
-¿Cuántas cosas no sabemos de ti, Omar?
-Pocas, pero tampoco os esforzáis en conocerme... ¡menos tú! -detalla antes de que la chica lo mire con esos ojos que dan tan mal rollo.
-Es que no te dejas conocer.
-¿Y crees que tú sí?
-Bueno, no empecemos. ¿Por dónde puedo empezar a conocerte?
-Sabiendo que soy el hijo que mi padre nunca quiso tener y que mi madre mima para hacer con él lo que le de la santa gana. Te toca.
-Soy huérfana. Tu turno.
-¡Venga ya! Yo con eso te he contado mucho.
-Y yo con lo mío también. No conozco a mi padre y por alguna extraña razón tengo una obsesión tremenda por descubrir quién era. Aquí es el único sitio donde he podido desconectar de eso.
-¿No crees que puede ser que es porque te encuentras cerca?
-¿Qué?
-Lo que digo es que, puede que ahí la obsesión fuera grande porque él quería que supieras sobre él, toda la verdad, pero que tampoco te pudiera decir donde está porque puede que haya algún peligro con eso. Por eso aquí no estás obsesionada, porque estás cerca de él y tienes que encontrar dos caminos.
-Buena teoría.
-Gracias.
-Si es que todos vais a ser inteligentes menos yo.
-Has sido tú quien por su cuenta decidió venir aquí, así que tienes todo el mérito.
Ainhoa sonríe. Jamás había hablado tanto sobre su padre y sobre su antigua familia, del cual madre no conoce de nada. Pero Omar ha echo que hable. Ha echo que hable y le ha dado las mejores noticias del mundo además de abrirle los ojos.
-Y sobre las plantas...
-Ahora te llevo...
-¡No! ¡No hace falta! Hace mucho que me he dado cuenta de que no había ninguna planta que seguir. Si Fabio necesita que me aleje... ¡pues me alejo!
-Tengo una duda.
-Dime.
-Pero, y si te dijéramos que vamos contra los poderosos y que vamos a matar a todos... ¿tú qué harías?
-No lo sé.
-¿Permites que te cuente un secreto?
-Dime.
-Es por esa razón por la que ninguno de ellos confía en ti. Porque tienes dudas de sobre qué es lo mejor. Y yo lo único que te hago es dar una oportunidad para demostrar. Pero desde ahora te tengo que dar una mala noticia, es hora de que elijas. O tu familia poderosa, o nosotros.
-No eres la única que me ha comentado eso.
Ainhoa se queda de piedra. Las palabras de Omar le han llegado como un cubo enorme lleno de agua fría que le echan a la cara para despertarse. No hay mejor bofetón que ese.
-Omar, si pretendes que te ayude, me lo vas a tener que explicar.
-Es bien simple. Aparte de la loca, hay otra persona que me hace elegir entre vosotros o los poderosos, y hace mucho que no lo veo... hace demasiado que no me habla... hace demasiado que pienso que han podido hacer de él cualquier cosa.

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