viernes, 16 de mayo de 2014

Capítulo 69

Cuando Ainhoa abre los ojos, todo se vuelve blanco, luego negro, otra vez blanco y pasa por todos los colores mientras que cada cosa va escogiendo uno.
Por alguna razón, sabe que de eso se trata una realidad alternativa. Algo que es cierto pero que no está ocurriendo de verdad, por lo que no es totalmente alternativa.
Se levanta del cómodo suelo, puesto que está en una alfombra calentita y suave y observa su alrededor.
Las paredes son verdes pistacho, el sofá grande y negro, el suelo de bonita madera, y todo está adornado de detalles blancos, negros y algún detalle dorado. Hay un marco que se encuentra en una estantería, justo al lado de una flor y que llama su atención.
Esa es la mejor forma de conocer a la familia.
Pero la foto no es actual, es una vieja de hace unos veinte años atrás, de un hombre de casi treinta años, una ligera barba y el pelo largo, bastante largo, unos ojos color miel, y aunque se encuentra agachado, parece alto y fuerte. No es el más guapo, pero sí que tiene un aire interesante.
Coge el marco con las manos y la mira mejor.
Un ruido de llaves la vuelve a espabilar, razón por la que corriendo deja el marco y se esconde detrás del sofá.
La puerta se abre y una mujer muy guapa de ojos verdes entra, con el pelo castaño claro y una expresión alegre, que nada más entrar, se va a una habitación cercana.
Ainhoa prefiere quedarse escondida antes de meter la pata, pero la mujer vuelve rápidamente al salón con una escoba y analiza el lugar donde se encuentra la chica. La joven se hace una bola y no respira hasta que la mujer no la pase por alto.
No escucha nada, todo está en silencio, ¿se habrá ido?
Ainhoa despega su cara de sus pies y se encuentra con la mujer en frente de ella, sonriente. Que no la vea le viene muy bien. Si es que eso de estar en la realidad de otro le va a gustar y todo.
La chica sale de su escondite, que no le sirve de nada y hace un pequeño tour por la casa allí donde entra en las cuatro puertas que tiene el pequeño pasillo.
El último, que se encuentra junto a la entrada, es la última en la que entra. Pero cierra corriendo la puerta al ver de quién se encuentra en su interior.
Sale corriendo y se vuelve al sofá, esta vez se echa.
¿Qué hace Marcos ahí?
Pero bueno, no la ha visto, así que se siente segura. Por un momento, hasta que ve que la puerta vuelve a abrirse.
Entra un chico que le suena mucho a Marcos. Un momento, es Marcos. Pero si Marcos ya se encontraba en la casa. La mujer saluda al nuevo en seguida.
Tiene dos opciones, o el verdadero chico es el del cuarto o es el mismo que lleva la bici y está lleno de algunos rasguños. Algo llamado lógica le dice que el Marcos alternativo es el de la habitación.
Entonces, el otro Marcos la ha visto.
-Ve al baño, hay agua oxigenada en el cajón de arriba, y esta vez no te escaquees.
-¡Que no!
¿Qué no? ¿Qué no? La cabeza de Ainhoa va a explotar. Es la primera vez que se encuentra en la realidad alternativa de una persona con esa misma persona, y por el colmo, la ha visto.
-Extraño, ¿verdad? Nunca nos hemos hablado hasta hoy, y resulta que te metes en mi memoria.
Ainhoa se gira y se encuentra al mismo Marcos, ese que ha visto tantas veces junto a Elías y Leo, y alguna que otra vez con Nerea.
-Ya. Yo que tú guardaba mejor tu cabeza, no vaya a ser que eche de nuevo a volar.
-¿Qué haces aquí?
-¡Yo qué sé! No es la primera paranoia que tengo, y supongo que no será la única, pero siempre viajo sola, por lo que lo mismo podría preguntarte a ti. ¿Qué narices haces en tus propios recuerdos?
Marcos parece tan confundido como Ainhoa, pero poco tarda la chica en descubrir sólo está pensando, volviendo atrás. Se toca el pelo mientras que la otra mano termina en su bolsillo izquierdo.
Ainhoa mira sus movimientos, quieta y muda. Quiera o no, sabe que ese Marcos no le dará la respuesta, parece que se lo quiera guardar para él.
-Gracias. –ironiza la chica mientras que busca el baño donde se encuentra el alternativo.
Ainhoa va rápida, puesto que se imagina que Marcos la va a seguir, algo que resulta ser cierto.
-¡No vayas! –grita.
Pero Ainhoa es más rápida y entra al baño cerrando la puerta con pestillo. Se da la vuelta y escucha sonriente las patas de que está dando el chico que tiene delante en la puerta.
Es una situación un tanto extraña. Pero el otro Marcos no lo ve. Punto para la chica, que está de personal.
Marcos se está limpiando la muñeca y la rodilla las zonas más afectadas. Aburrimiento durante los siguientes dos minutos donde el chico agoniza y aprieta los puños. Ainhoa necesita conocer la razón. Algo de emoción, ¡venga!
Entonces ocurre, cesan los portazos de Marcos, el chico ya se ha rendido, y el que tiene delante para de limpiarse las heridas, mete la mano en el bolsillo izquierdo, el mismo en el que se ha metido hace tan solo unos instantes. Segundos pasan y Ainhoa se va acercando, muerta de curiosidad.
Su corazón lata más de prisa, su respiración cesa y todo coge forma. Su existencia por fin coge forma.
Vale, eso suena demasiado radical, demasiado extraño, pero ella lo siente, y eso es lo que más le preocupa.
“Que valga la pena, que valga la pena…” piensa.
Marcos saca lo que se encuentra en su bolsillo con el puño cerrado y cuando lo abre, los ojos de Ainhoa sonríen, su boca todavía sigue alucinada.
-Maldito Marcos. –le sale dela boca.
¡Si es que todavía ni es verano! El muy cabrón ha ocultado todo durante tanto tiempo y les ha engañado por completo. Él lo sabe, pero no lo es, por lo que también supone un problema.
Quería saberlo, y se ha alegrado, pero a su cabeza ahora todo lo que viene es que es un error.
Se alegra de ser Olvidada, tiene el poder de borrar memorias, y el don de su familia le permite hacer recordarle cosas que no han ocurrido, puede alterar un poco todo para que no se note. Pero primero tiene que hacerse con la piedra.
Sale del baño esperando a Marcos, furioso. Pero no está. Marcos se ha ido. Ha huido del momento y del lugar para proteger la piedra, ¿por qué le tiene tanto apego? Quizá le gusten los recuerdos.
Pero, ¿recuerdos de quién?
Según la lógica que Fabio le obliga a usar, con la única persona que ella está vinculada por sangre es con su padre, por lo que ella solo puede encontrarse en sucesos que tengan que ver con su padre, incluyendo los pensamientos o recuerdos que tengan incluso el mínimo valor de él.
Entonces… Marcos tiene la piedra a la que pertenecen los recuerdos de su padre, la que necesitarán para encontrar a Valeria, la que puede hacer que en vez de que den palos de ciego avancen un poco más, es la única piedra que es especialmente necesaria para su existencia, para su supervivencia. Y la tiene un chico que acaba de huir por una puerta a un sitio que ni siquiera conoce.
Su vista se hace más borrosa y los colores van cambiando, el paisaje es distinto.
En seguida, se encuentra de noche, debajo de un barranco, con Nerea herida a su lado mientras que protege una piedra en su bolsillo.
Al otro lado, ve otra piedra que brilla más que la de su compañera tirada, y la coge, ¿habrá sido ella la que la haya llevado a los pensamientos alternativos de Marcos? Muy seguro que sí.
Ahora lo tiene claro. Su siguiente objetivo es Marcos.

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